viernes, diciembre 31

Corto circuito

Es cierto que él no sabe que es lo que se siente, acá. Nunca se lo digo y si abro la boca para contarlo, la cierro inmediatamente, prefiero besarlo.
Yo sé que tenemos un número, nuestro; sé que tenemos un par de patines para recordarnos; un pasaje a Valparaíso, una piedra, unos limones, una carta y tantas otras cosas. Pero la insatisfacición crónica, en él, siempre se hace latente. Son muchos, contigo, siempre. Y nunca sé si hay un nosotros.

Muchas veces no sé por quien lloro. Si por ti o por él. Aún te nombro en un pronombre cercano y debería olvidarlo. Se que "fuimos lo que fuimos" pero no creo que nos queden besos en la boca; aunque "aún me da miedo tenerte delante" ya tengo más que claro que ya se previno que para nuestros corazones esto está prohibido. Porque además yo quiero a alguien y mi cabeza está unida al espacio en el que él camina, se me olvidó mirar hacia otros sitios, a ti sólo te veo en mis sueños y ya no es tan seguido.

Pero a él a veces se le olvida quererme y eso me lleva a confusiones. Te recuerdo, por eso mismo, porque tú pasaste por algo parecido a lo que yo paso ahora, qué irónico, no? Un corazón cerrado, un amor limitado, una huída latente, un desplazo y por temor.

Y me cansa...

Un corto circuito y ya no habrá más...

domingo, diciembre 26

La estrellas recobran su nombre

(...) hablaba como un niño cuando intentaba con alardeos presuntosos simular ser un sabio. Jugaba a ser cómplice de los besos de amistad con la niña con flores en el vestido pero las intrigas de la noche afrontaban sus miedos cuando llegaba la hora de decidir el qué y el porqué de su qué. Pero en un momento dado, luego de la obseción infantil de la huida fraterna, el desorden de la soledad incompleta reinó el lugar y sin caricias, descubrió, que las flores marchitaban. La vinculación onírica de los besos en la boca los perdió a los dos en lo oculto del parque en que se conocieron pero la niña consumió toda la miseria de lo impredecible de sus versos.

De todas formas siempre seguirán jugando, porque cuando (...) y la niña hablan como niños, el encanto es mutuo.

Fértil

Sin perspectiva te encontré un día de palpitaciones desmedidas y pasto entre la lengua. Caminaba por ahí y te vi sin verte, porque no suelo mirar mucho a los ojos, sobre todo a los tuyos que son tan grandes y directos y tan ojos que miran. Intimidada por la presencia de unos ojos así, decidí correr la mirada a un espacio con refracción absoluta, intentando huir, sin lograrlo. La soberbia de tus ojos grandilocuentemente compuestos, absorbió la atención visual y de a poco me fui acomodando en tus pupilas, insensatas, que mirábanme con ansias por encontrar un momento en que la absorción fuera completa.

Y la refracción se convirtió en reflejo...

Audiotrack15

Yo te conocí para abrazarte elocuentemente, pero la elocuencia se transformó en caricias y besos, en pasiones y deseos, en momentos, nuestros. Si tampoco es tan difícil darse cuenta, basta subirse a un avión de papel con sabor a mermelada y edad de infante, recortar las flores de un vestido para deshojarlas en pétalos con el número exacto para regalar, tocar el timbre de una cantina de vino blanco y salir corriendo en un metro del cual todos deberían descender, traspasar la línea amarilla del andén de un ascensor con subida directa a los subterfugios de un cerro o recordar el reconcilio de unos patines con enojo de bobos cuando de fondo suena la batería de un soldado trifaldón. Las galletas de la mochilla y el terreno de flores fértiles me hacen recordar que aún tengo muchas cosas que vivir(te), reir(te), decir(te), conducir(te), sonreir(te). Y te regalaría té en corazones si existiera y como no existe lo fabrico para ti, en un develar romántico de palabras que se enredan solas, como la sinfonía de una metáfora oculta que no quiere revelarse porque el pudor la consume en labiales rojos. El d(arTÉ) se compondría de notas musicales que no necesitarían afinación, pues no queremos encontrar el acorde perfecto, mucho menos el correcto, la ideas es jugar, ¿cierto? Es por eso que cuando te digo que yo quiero(té), Alfil, es así, simple. Té con leche, mate, azúcar o miel, té con galletas, lápices, patines o aviones, da igual, yo te quiero.

Nos convertimos en cíclopes que fuimos cayendo a un lugar o elevándose a otro que no recuerdo cual es, tampoco lo conozco pues no he salido a buscarlo, aún estoy sumergida en este encanto.

ya no almaceno muñecos rotos

un boleto, pero no irse lejos; no hay nada como antes que sea así como lo que busqué en el encuentro de un pasaje de metro manchado con café del cerro.

no estoy acá porque nunca estoy en ninguna parte y es tiempo de irse en un teléfono público de por allá bien lejos y perderse en la miseria de las llamadas telefónicas con discado en espera.

es muerte lo que llegó convertida en tiempo, lo cual no significa que haya existido alguna vez.

En el mar, hay un pulpo gigante.

No es retorno, es que nunca se ha ido.

Pero ya no busco fantasmas, ni recojo hojas secas; no colecciono cenizas de murciélagos, ni almaceno muñecos rotos, tampoco escucho canciones. Me voy a buscar a un pulpo gigante que me espera en el mar, mi madre dice que nos salvará de todas las cosas malas.

No piso tierra firme y el vuelo infinito me hace caer en el limbo de un sueño efímero con flores amarillas que se deshojan en enero, diciembre, marzo, abril y por años...

Los boletos de metro se quedaron enterrados en la arena de un agosto en que nacimos por eclipse solar, los pasajes de embargo se embriagaron de minerales envenenados por el petróleo de estrellas fugaces en extinción.
La muerte y los espantos de un día de noviembre, quiero que se vayan con la miseria de las llamadas telefónicas en discado de espera, cuando te llamo en la noche, en el amanecer, cuando llamo a un número que ya no existe. Cuando escucho tu voz en la grabación que nunca existió.

Es mejor, vete. Me voy a buscar a un pulpo gigante que me espera en el mar y te prometo que aunque me sumerja mar adentro, volveré.

Yo tengo un boleto de ida al infierno pero también encontré en los vestigios de tu recuerdo, un boleto de retorno. El tren que me espera, a máxima velocidad, retorna y esta vez sí que retorna.

Usted me dejó el arte, caballero.

lunes, diciembre 20

Deja vou

¿andrés, dónde estás?
no sé donde está andrés, nunca lo sé.

ándate ya.
no me voy, no ¿por qué tanto interés en que me retire?

-porque acá no hay nada más que imaginación

¿alguna vez ha habido algo más que imaginación?
-no
y, entonces?
-por lo mismo, debes retirarte, ya no puedes seguir jugando a la virtualidad de tus sueños
¿por qué?

-por los neurolépticos, talvez.

ah, verdad.

-por los magialucinógenos, talvez.

ah, verdad.

-por los sueños, talvez

ah, talvez no.

¿andrés, dónde estás?
no sé donde está andrés, nunca lo sé. él deja marcas, no huellas.

lunes, diciembre 6

un clima de clímax

como un fluir ajeno de agua, el viento, las notas musicales en las teclas de mis piernas y las caminatas con el estómago atrofiado de sensaciones multi(versas), o ese algo que no tenemos claro; quizá son esos besos y los círculos, la forma en espiral de tu boca y de la mía besándote, da vueltas muchas vueltas pero no es que nos volvamos a encontrar en el presente pasado o futuro , siempre está ahí, porque nunca se dejó extraviado o con él nos escapamos, talvez.

es como el deseo absoluto de morir en ti, hundirme en los tallarines de tu cabeza cuando me llevas con la ritmicidad característica de los platillos sin derecho a desafinación y es que concordamos tan bien, tan anatómicamente se habla, tan intensivamente se toca, porque la muerte no es triste, la crucificción no es pasión agria, el morir es dulce en tu boca, la mía tu cuerpo y los ojos de cíclope.

la ternura y la grandilocuencia de las sábanas, las caminatas y el juego de las travesuras en un vuelo de caídas, en el trampolín que te elevan a un mundo subalterno cuando te miro ,cuando te observo irte así, como cuando nos vamos juntos, que nos perdemos en la boca del otro cuando ya no sé en que pedazo de agua caliente calzamos los dos completamente pero que se vuelve oscuro cuando cerramos los ojos y las pestañas se conforman en cosquillas diminutas que buscan salir a flote en el agua que nos hundió de una pasión rítmica colores primarios.

y tocarte los rasguños un poco oníricos porque sólo se constituyen de los fragmentos de esas ganas inalterables de abarcarlo todo y terminarlo todo pero no que acabe nunca, porque el sabor es bello y la sonrisa dulce, cuando quedamos tendidos en un develar romántico ,cuando soñamos conmigo, contigo y con ambos arriba de todo esto o abajo de todo lo otro, pero escondidos de los poetas y vulgares antipoetas porque esta poesía la compusimos nosotros.

domingo, diciembre 5

A veces me da fobia

Te devolví eso que no creíste que te devolvería, porque tú lo guardaste en mi mochila con las ganas locas de la escolaridad, del jumper y las piernas bonitas, porque cuando lo guardaste, lo guardaste con la ternura de pensar que yo no tenía nada que devolverte. Y sin pensarlo, sin darme cuenta, yo te lo devolví igual.
La locomotora que tanto me gusta se tranformó en eso que nunca te entregué porque no supe jamás como hacerlo.

Y te devolví mi corazón alivianado de quererte y sentirte en mi (con la literalidad de una juventud hormonal)

Pero sucumbí ante el amor...

otra vez.

domingo, noviembre 28

Su poder, es nuestra ignorancia

Y aún con la manía, de renombrarse, de aparecerse y vislumbrar un suplicio menos agudo.
Me contaron que en otros tiempos fue invierno, abril y otoño.

Me contaron que en otros tiempos salimos a las calles con banderas partidarias y con cultura en nuestras manos, llenamos de grafitis el vecindario y fuimos conocidos, fuimos.
Me contaron de otros días en que salimos con las granadas en los bolsillos, los pies en las botas y la cabeza recubierta con cualquier cosa que casco pareciere porque del otro lado nos tiraban con tanques desperdicios del comunismo y nos mataron a todos, más que en cuerpo, en alma, nos dejaron inermes antes la comunidad, destruyeron nuestras asambleas y sumieron a lo que ellos llamaban patria en un estado agónico de la nada, de olvido y aún recuerdan con orgullo como nos vencieron.
Me contaron que en otros años, antes de la persecución del planeta, de la crisis medioambiental de masas en consumo, de la fatiga televisiva de hombres neoplásicos, creíamos en una ciudadanía, en una utopía social, creíamos que la burocracia de los pensamientos nos permitirían, finalmente, luego de las explotaciones partidarias del neoliberalismo, converger en un espacio nuestro, propio de la raíces humanas y humanitarias. Pero nos mentimos al creer que esas raíces fueron el crack de un juego de fútbol, fueron la esencia de la pichanga de los niños del barrio porque la verdad es que esas raíces eran el fundamento tras bambalinas del escenario de títeres en organización militar. Por eso es que durante la historia, los amantes del poder, han desprovisto la tierra de los menesteres necesarios para la proliferación natural de la política social, de la utopía universal de libertad o por lo menos del derecho a construirla, como un acto propio, satisfactorio de identidad nacional, individual, fraternal o social, y nos han llenado la boca de tanques, armaduras, guerras, analfabetismo, ignorancia y famas mal concebidas.

La historia, es una ilusión del nihilismo del que aún no nos convencemos.
Dios, es la ilusión metafísica del supuesto error al no saber gobernarnos a nosotros mismos, es por eso que nos damos por vencidos y damos las gracias a un ente desconocido y desleal, cuando las cosas se salen de límite y viene un "milagro" a reconciliarlas.

¿Para que salvar vidas si ellos provocan las muertes en masa de la humanidad?
¿De qué sirve la alegría si se limita a un conformismo social?
¿De qué sirve compadecerse de las flores marchitas si nos ahogamos en un egoísmo incoherente?
¿De que sirve deningrar el presente, si seguimos destruyendo todo aquello que nos hostigue el "buen pasar"?

La fama y el conformismo, es la miseria de estos tiempos.

"Hay gente que está comiendo de tu no saber que decir, su fuerza es la ignorancia de todos nosotros. Vampiros que suponen que somos felices con sobrevivir y se aseguran que todo siga así..." [Los Prisioneros, Poder Elegir]

Pero si nos dieramos cuenta que la ilusión de la historia teje madejas incompletas, que el disolvente de corcondancia es insustancial, que la coherencia atenta contra las vicisitudes de los organismos autónomos en pensamiento y voluntad de poder... crearíamos mundos.
Tenemos la fuerza, somos tantos...

¡DÓNDE QUEDÓ ESE PODER SOCIAL!

Ahora todos están adormilamos frente a la incoherencia de la ignorancia, porque no pensar, es lo fácil.

Es por eso que nos matan como hormigas.

http://www.youtube.com/watch?v=B8RhLiHh5nA

Hipnosis

No sé cuando fue que comenzó un otoño, invierno y casi primavera de tus besos, con caricias alargadas in(terminadas), descontroladas, (pasion)adas de orgasmos suscitados, al ritmo del frenesí de un beso circular que nos invadía el estómago de sustancias químicas inorgánicas o un poco más orgánicas que sólo una reacción metabólica interminable y nos dirigía a un espacio subterrenal o a algo un poco más fértil que el terreno de las flores que tanto me gustaban cuando comíamos las galletas de la mochila y la comida en la cocina y los besos en las habitaciones cerradas y la noche y los susurros y los murmullos de las palpitaciones en las camisas sudadas...

La hipnosis quebrantó la resistencia a tus llamadas residuales y dime ahora qué hago!

En el tablero de ajedrez, yo pierdo la cabeza por ese alfil que juega con legos en los magnetics del parque forestal.

sábado, noviembre 27

Acerca de nos.

Porque acá, lo que te mata es la humildad; lo que te mata es la humildad, por acá.

jueves, noviembre 25

Los legos del ajedrez de tu alfombra

Recuerdo cuando te solía mirar la boca de pura morbosidad absurda, porque los tiempos pasajeros de andantes caminantes en metros parques y ciudades sólo me permitían pensar en partituras sin terminar, en pentagramas sin dibujar y una infinitud de situaciones musicales inarmónicas. Porque el amor me daba patadas en la cabeza y en el pecho cada hora que pasaba.

Pero comenzó la hipnosis...

lunes, noviembre 22

Independiente de las sílabas...

Independiente de los colores, existen sustancias de habla:
cuando titubea la fotografía blanco y negro,
cuando se difuminan en el término coral, las voces
cuando la luz visible, absorbe los besos,
a pesar de todo eso, las palabras caen.

Paradoja.

Independiente de los sueños, existen tonos de habla:
niveles de profundidad onírica que permanecen en el limbo
grados de sedación incluso peores que la muerte
irealidades tan fantásticas como la vida entera
años, de búsqueda y a pesar de todo eso
las palabras brotan.

Elipsis.

jueves, noviembre 11

Te cuento el cuento

Prefiero cantar fuera de ritmo.
Además, como la armonía no tiene voz por sí sola, tampoco es demencial inventar un nuevo conjunto armónico, aunque suene anti-melódico. Es por eso que siempre existe la canción indeterminada para estos tiempos modernos y personas que aún puedan completar esa segunda voz.

Siempre habrá alguien que continuará la melodía y siempre existirá un lugar en donde el conjunto de voces sonará armónico. No podemos estar tan equivocados...

No pude haber cambiado tanto si aún queda tanto de mi en mi.
Pero ya no tengo eso que tenía antes que me hacia asemejarme a mis semejantes.

Pero encontré en algunos libros, que no es necesario encontrar el acorde perfecto, pues su puta existencia se apagó hace siglos. No es necesario asfixiarse en la vocalización para alcanzar tonos más altos. Basta tener las ganas nomás, para componer armónicos inexistentes.

No es necesario subirse a un avión para volar, ni tecnología para saberlos fabricar.

Yo antes hablaba mucho, ahora canto.

A mi...
me queda el arte, compañeros.

sábado, noviembre 6

Malcriada

Indiscutiblemente era tu voz malcriada con gestos de niña malcriada
con inocencia de gente malcriada con encantos de locura
malcriada y tus relatos arrítmicos y tus versos neurálgicos
de descontestos fatales y un coma diabético
y un cáncer de huesos y un color en las mejillas con sabor
a carne cruda, con olor a carne cruda, con vestigios de carne, carne cruda.

No te canté con delirio porque necesario aún no era
tú me mirabas con desconcierto frente a la voz perversa
de mis ojos que te irritaban, de mi nariz que te penetraba
las entrañas y comía a mordiscos la mente insensata
de relatos estúpidos, de niña malcriada
porque dejaste los versos perdidos en la conciencia.

No quisiste palpar con tu boca los sonidos
meláncolicos de una piel inconclusa, de un manto quemado
manchado de sangre, ensangrentado de coágulos
de ideales malinterpretados, de coágulos de sangre
de coágulos cancerosos de un toque de queda
en tu recuerdo, en tu casa en el toque de queda y el lamento.

No conseguiste atragantarme la lengua de desprecio
no te lanzaste sobre mi espalda con deshonor,
a reventarme un cuchillo con desorientaciones morales
tú te camuflaste en ridículos lamentos, lamentos vagos
te acobardaste de meterme la lengua hasta las entrañas
para ahocarme de un beso, de tus tripas, en las entrañas

Y era en el lugar más recóndito de tu sexo
que opacabas con escuálidos reflejos
los suspiros y las palabras indómitas, las palabras
las palabras sórdidas y me mordías la carne cruda
fría, sin risa, fría, sin destellos de amor, fría,
perversa, y me rasguñabas las heridas de dolor.

Pero no era forzoso que supieras lo que recobraba
bajo la almohada mientras dormía o me hacía la dormida
y tú te hacías la despierta pero tenías los ojos abiertos
que era onírica la sangre y los besos eran inalcanzables
para tus cicatrices de madre sin ser madre
de madre malcriada porque aún no has crecido
porque no sabes nada.

Platónico

En esa calle, a media noche, me volviste loca cantando, "¿No es dulce la vida?"

Tú sabes cuanto me gusta volar. Suelo irme volando y tú no querías dejarme en libertad.
Es que creo que te costaba comprender mis deseos ansiosos de ser libre, pero siempre te quise llevar conmigo a un lugar lejano, ajeno a esta realidad inherente a mi cuerpo. Siempre quise soñar y me morí soñando y reviví soñando y es que para mi todo resulta de una realidad paralela, ¿es que acaso no lo entiendes? Yo nunca he sido de este lugar.
Pero no es encantador provocar la sensación de irrealidad a la persona que uno ama. No sabes cuando dolor me provocaba saber la utopía que yo resultaba ser para tus sueños, lo inalcanzable de mi esencia no es algo de lo que me enorgullezca, pero yo nunca pude estar a tu alcance porque no quisiste volar conmigo y yo cuando te encontré, te encontré en el cielo. ¿No te acuerdas?
Pero la inseguridad de mi ausencia-presencia te hizo bajar a la tierra. Nunca nos entendimos pero no importaba, nos amábamos demasiado para dejarnos. Hasta que las cosas se tornan grises, hasta que la tormenta imposibilita la conexión, hasta que se apaga el sol.

Es tiempo de prender la luz, entonces.

Yo enloquecí de amor alguna vez, yo enloquecí por no tenerte y por tenerte también. Los delirios constantes de nuestras peleas, de nuestros desencuentros y también los encuentros. Tocarnos, hacer el amor, compartir caricias apasionadas, también enloquecieron nuestras mentes, también nos mataron de emoción.

Es por eso que reconozco los matices de nuestra historia y los guardo aún en mi memoria. Porque te encontré, porque tuve un amor, porque cree magia y me convertí en magia pura, ese día, ese 25. Pero el tiempo gira, cambia, vuela, que se yo. Y las heridas se cierran. Las cicatrices quedan, pero ya no le temo a las caídas.Tengo mucha piel en donde acumular cicatrices.
La magia se impregna en la esencia y nuestra historia de amor, nos marcó tanto a ambas, que es imposible no recordarnos sin saber que alguna vez fuimos felices, que alguna vez el amor marcó los compases de nuestros besos, de nuestras conversaciones.

Mírame, hasta hablo como solías hacerlo tú...

Pero ya no te extraño como antes lo hacía; sí, claro que te recuerdo, cada día de mi puta existencia aunque ya no me importa, porque la memoria, ya no me corta la respiración.

lunes, noviembre 1

Efecto Mariposa

Se ha dicho que algo tan insignificante como el aleteo de una mariposa, puede causar un tifón al otro lado del mundo.

A veces es mejor cuando la gente termina o cuando acaba de raíz las relaciones aunque, en verdad, poco valen esas determinaciones, sólo dejan las cosas un poco más claras. Esas designaciones de "qué ser" y "cómo ser", de comenzar algo o terminarlo, si al final las cosas se dan o dejan de darse, como el aire, como el viento, como el mar y en un vaivén arrítmico que va y viene porque nadie debería darse explicaciones.

Volamos libremente...

Pero todo marca, o deja de marcar, una palabra insignificante marca un momento, detiene el tiempo, acelera las palpitaciones, tartamudea la voz, incendia las emociones y todo con algo muy simple. Algo tan sencillo que arroja en una teoría del caos un poco fatalista para quien no sea capaz de sobrellevarla; reconciliadora para quien sea capaz de construir.
A veces es mejor cuando la gente termina con todo, cuando las barreras mentales son grandilocuentes, cuando la última vez se concilia con un último beso, una última entrega, un último abrazo, un último te quiero, porque sabemos que no habrá más. Así son mejor las cosas porque en verdad saberse esperanzado, saberse en la cuerda floja, saber que las cosas pueden volver a ser algo que nadie espera pero que todos lo esperan, es gastador, agotador, no reúne energías, las desperdicia.
Por eso es mejor conocerse de nuevo, comenzar otra vez, como si cada vez, cada día, cada instante fueramos de nuevo, algo neonaciente en el universo.

Como en las películas...

A veces, pienso, que fue un error: nunca debimos conocernos.
Nunca deberíamos habernos conocido, nunca deberías haber encontrado mi sonrisa, nunca debería haberte mirado a los ojos. Nunca deberíamos haber empezado a cantar; no nos habríamos encontrado...
Pero, ¿qué tan así son las cosas? ¿Cúal es el comienzo de todo?
Creo que la vida demandaba encontrarnos alguna vez, en alguna parte.
No tenemos porque buscarnos ahora, pero lo seguimos haciendo y siempre dejamos todo inconcluso y desordenado. Sin sentirlo, sin la agonía de encontrar algo perdido, encontré lo que buscaba cuando te conocí a ti. Y me perdí en tu sonrisa... y morí, un día de primavera. Tú no moriste en soledad!

Si talvez, nunca te hubiera hablado. Si talvez nunca hubiera escuchado tus risas ni hubiera mirado a mi alrededor, como antes solía hacerlo. Si talvez hubiese sido despreciable y te dijera que no me interesaba en absoluto conocerte, como era lo que en verdad sentía al comienzo, de todos aquellos que insistían en conocerme, como muchas veces lo hice con otros, talvez nunca nos hubieramos enamorado. Nunca hubiera descubierto en ti eso que me hizo amarte descontroladamente. Pero ambas caímos y fue inevitable.

¿Y ahora, tenemos el poder de decir basta?

Yo prefiero olvidar que te conocí, así, no sufres más por mi.
Jamás podré entreg(arte) lo que buscas, amor.

Esta teoría del caos nos fundamenta en un límite espacial inconcebible para nuestro amor.
No hay ciencia cierta, no hay lógica alguna.

Pero a mi me queda el arte, doncella.

Duerme, princesa.

Te das cuenta como esto jamás acaba?.
Componemos nuestra historia en una sinfonía interminable de aflicciones, amores, dolores y sangre.

¡Basta, basta!
Yo también quiero parar.
No te das cuenta, que ya no hay nada más? Que el amor se tiene que acabar, que nuestra historia de magia ya no tiene final feliz?
No te das cuenta que cuando te busco es para encontrarte desde otra perspectiva?
Sólo quiero recordar tiempo felices y mirar hacia atrás y reir. Mientras tú camines y yo también.
Pero cada punto de encuentro, se mancha de sangre.

Basta, por favor. Basta ya.

Ayúdame; ¡arranca!

Arranca muy lejos y olvídate de mi.

Tú también, deja de hacerlo, por favor.

domingo, octubre 31

¿Alguien más podría haber sido?

Alguien más podría haberse polvoreado de tiza la cara?
Alguien más podría enloquecer así como yo lo he hecho, de tanto buscarte?
Alguien más podría espantarte de amor?
Alguien más podría haber llorado días enteros en una vidriería de espejos rotos?
Alguien más podría haber coloreado de tiza las cercanías de tus ojos?
Alguien más podría haber escrito los recuerdos que yo escribí?
Alguien más podría haber sido tan ingenuo?

Alguien más podría ser más inútil?
Alguien más podría hacerte daño?

Alguien más?


Y me preguntas por qué lo hago?

La vida, junto a la anacronía que nos envuelve, se compone en un espiral que nunca permitirá que dejemos de buscarnos.

Infinito.

domingo, octubre 24

Cicatriz

Yo tampoco le tenía miedo a las caídas.
Me gustaban las heridas porque entre más sangraban, más protagonizabas la acción y eras el centro de atención de todos los presentes. Si llorabas, incluso podías pedir alguna compensación para sentirte mejor: un helado, un abrazo, un chocolate.
Las costras se convertían en la diversión de la semana; por lo general, solía sacarme todas las costras hasta que la herida volvía a arder y a sangrar; pero el dolor no dolía, pero el ardor, no ardía, pero el mal rato, era una diversión y la comparación de cicatrices era un nuevo juego entre los amigos del barrio.

Pero ahora, que me amenazan con llamar a los carabineros si "juego en lugares públicos", que me obligan a bajarme de los "juegos para niños", que mi porte no es el apto para subirme a juegos para menores de 1.35 m, las cosas son distintas.
Las heridas duelen y no son visibles en la piel, son intensas dentro del cuerpo, en el pecho, en el esófago, en la garganta, en los ojos. Y no tienen cicatrices con forma; si las tocas o las pasas a llevar, arden mucho y vuelven a sangrar y muchas de ellas nunca forman costra y muchas otras nunca abandonan el espacio donde han dejado su cicatriz.
Y que absurdo pensar que muchos otros forman sus propias heridas de piel para subsanar las heridas de esa cosa que está adentro y que te atragantan con sangre la garganta. Dicen, los absurdos, que así, sacando la sangre a flor de piel, duele menos.

Pero a mi no me sirve. Tampoco me sirve desgarrar los epitelios del estómago ni del hígago tomando botellas con muchos grados de alcohol. Tampoco me sirven las colillas de cigarros en la ventana de mi pieza ni la colonia depositada en la garganta, ni las inyecciones de heroína o las ganas de "volar". Tampoco aminoran el dolor los neurolépticos del psiquiátrico, ni los ansiolíticos del psicólogo, ni vomitar hasta desgarrar la mucosa estomacal de mi cuerpo.
Ni la sobredosis de todo un poco, ni herirme más con desencuentros tortuosos, ni llorar hasta morir en una esquina de la ciudad.

La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño. (Friedrich Nietzsche)

Así tal vez las heridas duelan menos y aprenda nuevamente a revalorizar las cicatrices de piel que ahora tanto duelen.

Así, cuando salgan a andar en bicicleta, no le temeré a las caídas.
Y esa herida que tengo aquí, muy adentro en mí, se convierta en un vuelo de una estrella de papel celofán.
¡Ojala!

Porque siempre existirán las llamadas telefónicas y los teléfonos públicos y "todo el amor que te tengo"

¡Ojalá!

Campanas.

Da cu ti son las cam de pa na vi.
les quartier los
dí que sé di do sa se di fo ju y
las si la b(v)a ri as cosas


Se acaba, dicen los cuentos.

Yo quiero que cuando terminen los días, suene la campana y no el timbre y que no me obliguen a escuchar el último discurso de medios cuartos del reloj.
Yo prefiero tirar flores y sacar fotos a los pétalos, cuando las flores se deshojen.

El calendario arroja sus días al viento y se nos va la infancia, las lágrimas y la motivación.
En vez de mirar el cielo, todos quieren morirse en el pasto.

Que se mueran todos, entonces.

A mi me queda el arte.

domingo, octubre 10

Excepción

Su alma cantaba viva cuando
dejó de mirar las estrellas;
ella consiguió ver su sombra superflua,
sobre los árboles, entre las yedras
desprovista de congojas mentales
descubierta de fatigas nupciales.

Pero luego ella olvidó sus recuerdos
y recordó sus olvidos más obsenos
sin filtración de sensaciones burdas
crueles, olvidables, recordables
porque todo en su cabeza le decía
que estaba destinada a lo absurdo

Absurda su cabeza,
absurdos los pesares
los poemas, las canciones
porque se olvidó que recordar
era nefasto para su sangre
con hemofilia en los genes y arte.

¿Has visto fluir la viva muerte entre tus venas?
¿has visto la niebla cubrir tus párpados en primavera?
¿has sentido la sangre coagulada en los derrames cerebrales?
¿has sentido el sudor en tus sienes de la quemazón de los ojos?
¿has vivido la histeria colectiva en años de congelamiento?
¿has vivido la pesadumbre de olvidar todos los pensamientos?

Razonar por mérito o por justicia e inhanición de amor
de corazones desmedidos y destruídos en la arena
en el vagón de las puertas con un cerrar y abrir
fue cuando ella se olvidó que la excepción no era la muerte
la excepción era la vida en muerte, la sangre en vida
la muerte viva, la excepción de morir en primavera.

Y saberse cierta cuando llegara el invierno a quemarle los pies de enfriamiento.

Antaño.

Habrá que cocinar corazones desmedidos, porque no queda nada más que preparar.
Hay hambre de amargura en casa y siento náuseas por inhanición.
Tendremos que rebanar despacio cada parte, sangra con facilidad y temo que el susto cercene las manos, los dedos, las cicatrices y todo lo que tenga contacto con el alimento a cocinar.

Talvez el error fue descubrir el pensamiento, es un arma mortífera.
Talvez el descuido se llamó razonamiento y nos acuchilló las entrañas de la psicología inversa.
Talvez sea un error de cálculo, un error de espacio, de época, de hombres aptos, que son ineptos, que son incapaces de evitar el desangramiento pectoral, cada vez que la cabeza se agita por nuevos estímulos cognitivos.

No me siento con la lucidez mental para delimitar los acontecimientos puros del masoquismo encadenado a huída de otros.
Muchos preferimos huir de espíritu pero también se encuentra encadenado a los anatemas escritos en las paredes del laberinto.

No hay
nada
en ninguna ninguna parte
que nos salve de
la vegetabilidad mental
del estado de coma
del infarto cerebral
de la trombosis cardiaca
y el estallido de un coágulo acumulado
por horas, días, meses, años.
no hay nada porque cuando dejamos de sonreír, se nos cerraron los ojos, se rompieron los tímpanos y el tacto se impacientó de insensibilidad y no queda nada, que nos haga sonreír.

Por eso matamos al corazón, es más fácil.

sábado, octubre 2

Histeria Colectiva

La histeria colectiva de los desajustes elementales,
la histeria colectiva de los embrollos en desacuerdo
la histeria personalizada de los caza-fantasmas
de los caza-recuerdos, de las casas sin ventanas,
de las casas con telarañas, de las casas sin hogar.

La histeria se prolonga por los ventanales,
con el sudor del sexo desenfrenado sin pasión
con los orgasmos desventurados sin amor
de la sincronía reproductiva de los moteles
que revientan en abortos espontáneos.

Las pastillas anticonceptivas para embarazadas
las clínicas psiquíatricas en adopción
los abortos clandestinos para padres estériles
el maquillador de cadáveres para fetos sin rostro;
el cordón umbilical ahorcó el amor.

La histeria colectiva por devolver lo usado
por responder los tonos de espera de las contracciones
con la musiquita de cajita musical de muñecos en resplandor
de los neonatos sin vida, asfixiados por el corazón
de la madre que llora por las fechas inexistentes del calendario.

Hay un aborto social de conciencias elementales
sin saberse cierta, sin saberse viva, sin saberse de si misma
ni reconocer de los demás,
cuando hay niños que lloran y madres que duelen
padres ahogados con fetiches de sexo en el armario.

El mundo abortó corazones olvidados.

Cuando jurábamos amor

Yo nunca le juré una gota de amor al amor.
Porque el amor me sacó los ojos y ahogó mis lágrimas.
Yo por eso, me vengué y le saqué las tripas.
Y me quedé sin manos.
Porque quedaron manchadas de sangre.
Y no pude tocar piano
porque el piano se manchó de sangre
y me di cuenta entonces, que el amor era más fuerte
que con el amor uno no gana
que uno pierde y llora
y sangra y muere.

Y comencé a apostar a la suerte
porque es "mejor sufrir acompañado que vivir feliz solo"
Pero también dejé de ser yo
y no me gustó dejarme perdida en los espantos.
Asi que volví a salvarme de la vida y me llevé a la muerte
La muerte que viva me dio una luz de medianoche.

Y comencé a jurarle al amor.
Y el amor me dió una canción que se ahogó en papel
papel de escritura y partituras de Yann Tiersen.

Y suena y suena en el fondo de las películas
las sensaciones que murieron esa vez que decidí
que el amor no era en vano, que las mentiras
que duelen y quiebran espíritus,
revientan en sueños y nubes muy altas.

Así comencé a cantar "if i fell" de The Beatles
y me enamoré de mi amarga voz,
una voz llena de espadas de esgrima medieval
y de legañas al despertar.

Cuando juramos sentir por otros,
nació un corazón que palpita.

fotofobia

yo no le tengo miedo a nada
yo no temo
yo no soy cobarde
yo no tengo miedo

lo único que alguna vez me asustó
fue cuando prendieron la luz

se velaron las fotos
y quedaron en blanco las imágenes

yo me había acostumbrado a la luz roja
a vivir a media luz
al contraste de grises,
al espectro difuminado de la voz
al silencio de foto
a la contración de las pupilas

y me prenden la luz!
el destello de colores me dejó en blanco la fotografía
la luz visible del sol no es buena consejera
no pinta paisajes, borra recuerdos.

pero yo no le temo a nada
sólo no me prendan la luz, que las fotos se velan.
y los recuerdos también
y los fantasmas se escapan

y la fotofobia me atrapa.

umbral de foto

no le temo a la fotofobia
aunque me es más cómodo apagar la luz
prefiero mirar a través de la cámara oscura
una pieza negra, con luces rojas, silencio de foto
reino de espectro, fantasma de arresto

si las pupilas se contraen, mis psiquis descansa

¡allá, mira a lo lejos!

luces infantiles
rojo, azul, verde y amarillo

¡mira, allá muy a lo lejos!

yo no me voy a morir en un lugar de loqueros,
prefiero ahogarme en el mar.

pero mar adentro me llaman
y los entuertos de esquizofrenia se impregnan

cierro los ojos o me escondo en la noche?
donde
encuentre
un sitio ajeno
donde
la fotofobia
no destruya mis sueños.

sábado, septiembre 25

Tú dices adiós cuando yo digo hola

Había una vez un pajarito amarillo que se posaba en los árboles de un parque muy frondoso y bonito. Había también, una niña color chantilly, que vestía un vestido rojo y que recorría el parque donde se posaba el pajarito amarillo. Un día la niña, se encontró al pajarito. Fue un reconocimiento recíproco y un interés colectivo el que los incitó a jugar juntos. Fue algo, aunque imprevisto, bastante peculiar y divertido.

Jugaron poco, jugaron rápido, jugaron juntos, jugaron mucho.

Pero un día el pajarito optó por llevarse la sonrisa que le había regalado a la niña y decidió dejarla. Porque así el lo estimaba conveniente. Aún así, cada vez que la niña veía al pajarito posado en un árbol, destellaba una sonrisa en su rostro y compartían nuevamente los juegos que alguna vez los hicieron volar por el parque. Pero el pajarito se dedicó a esperar que la niña apareceriera; dejó de ir en busca de ella. El pajarito se acomodó en las ramas de los arboles y se olvidó de mirar a la niña que lo observaba siempre. Ella optó por subirse a los árboles también, para encontrarse con el pajarito, pero el pajarito de a poco, sugestionó a la niña con sus estados anímicos, invitándola a jugar cuando se sentía solo y olvidándose de ella cuando no necesitaba más.

Y la niña, hoy, ya se cansó.

No seguirá buscando fantasmas.
Se cansó de decir hola cuando el pajarito le decía adiós.
Se cansó de decir vamos, cuando el pajarito le decía stop.
Se cansó de decir sí, cuando el pajarito lo único que hizo fue decir no.

Nosé que tiene la niña de vestido rojo:
talvez tiene algo en los ojos?
un destello equívoco en las pupilas?
hay algo en su cuerpo que esté mal?
fueron las uñas malgastadas de escavar escremento?
fueron las canciones sin terminar?


Ella se dijo que no querría al pajarito si este hería su orgullo como antes lo habían hecho.
Que no querría al pajarito si este hacía doler su corazón.

Y hoy, llégo ese día.


No habrán más aviones de papel que ronden en su cabeza. No pensará más en él. Ahora recorrerá otros parques. Prefiere pensar en los niños de la esquina jugando con bolitas, en la abuelita de Luis comiendo chocolate, en las películas de acción, en los libros de aventuras, ella eso es lo que prefiere y eso buscará.

No es culpa de ella que el pajarito no distinga tonos rojos y sólo se quede con los azules y morados.


I found that love was more than just holding hands.

If I trust in you, oh please, don´t run and hide.
If I love you too, oh please, don´t hurt my pride like her.

´Cause I couldn´t stand the pain, and I would be sad if
our new love was in vain.

domingo, septiembre 19

Buenos días, saludo

¡Míranos; somos los buenos amigos!

Hay un cielo adornado de cometas color celeste y las nubes las coloreamos con lápices pastel.

Jugar con aviones de papel en los tiempos de espera y sonreír cuando todo está dado vuelta, cuando los compañeros se pusieron cabeza abajo, cuando los idealistas se convirtieron en cádaveres de acción; yo sé que me he convetido en un muerto en vida pero que de tanta vida que me entregan los juegos de relámpagos, resucito al despertar, a los buenos días de las mañanas sucesivas, a los instantes con sabor a amarillo de un sol parlanchín.

De todas formas, salimos a recitar poemas con gracia a pesar del ridículo, si la vida hay que vivirla, no morirla.

Hay un barco de papel en medio del dinosaurio gigante y los girasoles de su lengua, florecen.

sábado, septiembre 18

Luces

Convencerse de que los espantos han abandonado el tiempo que hoy subyace entre las lágrimas ácidas que caen de las pupilas contraídas, entre los días desiertos, las noches vacías, los meses agotados y los Septiembres que no retornan, aunque el amor haya sido más fuerte que la verdad que nos componía.
De pronto, sin darnos cuenta, las luces se cayeron de bruces en el suelo, violentamente alguien intentó recojer los fantasmas, pero adormilados se quedaron entre las paredes de los barrios por los que cantamos.
Los Julios adyacentes a los espantos se redondearon en sonrisas que hicieron volver a jugar a los aviones de papel, a las maratónicas caminatas entre los árboles, los besos con pasiones desinhibidas, voluntades sin necesidades, sólo libertad de vivirnos en plenitud.
Pero los días también se cansan de los buenos amigos, no sólo el amor es el afectado.
Aunque los amores del tiempo se calman y los compañeros de besos se esconden hasta apagarse, quedan en la memoria con recuerdos que se olvidan y otras veces destellan en emociones dispares, que contradicen un poco los sentimientos, las miradas y las extrañanzas.

No es suficiente extrañar porque ya ni siquiera me acuerdo de como hacer eso. Se me olvidaron las sensaciones, quedaron enterradas bajo bancas y árboles; se me olvidaron los recuerdos, se me cayeron cuando desabroché mis zapatos; se me olvidaron las palabras, eso fue cuando se acabó la tinta del lapiz con el que les escribía.

Ahora el descanso se vuelve imperio.
Dejar de pensar en las sensaciones olvidadas que provocan vacio en el esplendor de la noche; dejar de sentir el espacio entre las sílabas de las palabras; dejar de recordar los cuerpos de quienes se convirtieron en fantasmas de papel; dejar todo, el corazón es combustión.

Ahora el descanso se convierte rey.
Su absolutismo define los tiempos del siguiente compás.
Por eso camino sola cuando mis ojos se nublan frente a los fantasmas; la soledad es la mejor amiga del descanso.

Descansar del amor, de los besos, las caricias y todo eso por lo que la pasión envolvió tantos sabores en un año de espantos y sonrisas. Y el paralelismo de los buenos amigos y el calor del primer amor femenino; el amar a una mujer intensamente y vivir alimentada de magia en una relación con belleza entre las manos; el morir por un amor atormentado y subsanarse bajo las caricias de un hombre con bigotes en su sonrisa y juegos escondidos bajo el antifaz; que me hicieron llorar tanto, me hicieron reir tanto.

Ahora la soledad se vuelve imperio...

El descanso es el rey del espacio.

domingo, septiembre 12

play-boy

el infantilismo se consumió en el humo del cigarro.
las raíces de la tierra se perdieron en los aviones de papel sobre los árboles.

a veces, cuando cae la lluvia, los ojos se opacan de blanco,
y los niños, que felices se alejan del enjambre de sangre,
revolotean en los charcos de barro.

yo no quise convertirme en estrella, pero perduré en un destello de arena

yo no quise convencerse de drogas, pero la lluvia se me fue de entre las manos

a veces, se quiso molestar el tabaco de papel sobre los dedos,
cuando las marcas de fuego quedaron en la ropa
a veces, aunque no supimos cuando,
las gotas de sangre se impregnaron en la vista

y los niños se opacaron de blanco

aunque el celofán envolvió el silencio,
aunque el celofán llevó el mar a las estrellas y la arena cayó de arriba a abajo

o de abajo a arriba

y la sonrisa quedó en el aire, cuando llenaste de tiza las calles
y la sonrisa, quedó en mi boca cuando llenaste los matices de palabras

el vómito se convirtió en arena;
el niño dejó de llorar

porque el infantilismo se les fue en el humo del cigarro

Anatemático

¿Se han dado cuenta cuando los muros se derrumban pero se forman cadáveres de acción?

Los fantasmas moribundos de la hipocrecía del saludo matutino...

¿Cómo despedimos la ineficiencia de la desmotivación generalizada?
¿Cómo ignoramos, la inconsciencia fatal de algunos, de establecerse en un marco peyorativo que atenta en desmedro de la comunicación?

¿Cómo lo hacemos si te das cuenta, me doy cuenta, nos damos cuenta todos, pero asímismo nos encondemos ante la impertinencia?

Que fatal, faltal para nosotros pues esta vez yo te miro por la ventana, la ventana que se encuentra frente a ti, porque en esta oportunidad tú ya optaste, ya optamos por congelar las estrellas y nos enfrentamos a la des-construcción en líneas perpendiculares al campo de acción; talvez eres tangente, talvez lo soy yo.

¿Cómo lo hacemos, si es más fácil quedarse callado e irse lentamente... así nadie se da cuenta y como siempre, cerramos los ojos, y como siempre, nos lastimamos en silencio, en un silencio tan profundo que no somos capaces de darnos cuenta que en él existe destrucción.

Hay "gente" que se vuelve murciélago...

domingo, septiembre 5

nihilismo

en una pieza de libros y comparsas
de amigos y melodramas
compuesta por anécdotas arrítmicas
bradicárdicas, taquicárdicas
jugábamos legos, jugábamos con los plásticos
de colores y formas que encajan.

jugábamos con el cinturón de asteroides
y las nebulosas del parque del recuerdo
júgábamos con los meteoritos del teatro
y las supernovas en estreñimiento.

jugábamos a la anatomía de vanguardia
y a las imitaciones de reflejos innatos.
júgabamos con la astronomía
y la fisiología del asesinato.

en una pieza vacía de libros en blanco
sin sobreesdrújulas, sin crucigramas
incolora, inarmónica, inolora
de comparsas silentes
se asentaba un espacio evocado en la nada
dibujado de matices trasparentes, inherentes.

la cataplexia de los latidos silábicos
y los puzzles en blanco
los conocimientos vacíos que reinaban el espacio
la incomodidad ante las telecomunicaciones
la ventana entreabierta y el aire asfixiante
controlaban el orden intraestelar imperante.

algunos se retiraban desprevenidos
en tono de avance;
el aire asfixiante que entraba por la ventana
y la soledad incondicionada de la condición humana
configuraban el camino propio del ser enajenado
de la habitación
y sus vacíos conversados
de la sabiduría embriagada
de pubertad racionalizada.

el campo visual
reducido a un límite habitacional
de mala muerte,
de sangre infectada e higiene insalubre
pero con una presbicia glaucómica
en la percepción ocular
y la perspectiva indirecta
de concedernos un engaño visual
en un lugar sumido en la carencia
de las similitudes predestinadas
creaban un ambiente de insuficiencia cardíaca,
insuficiencia mentalizada.

las palabras convertidas en ondas insonoras
las melodías convertidas en correcciones de hoja
los olores sumergidos en agua destilada
las palpitaciones inmersas en cataplexias inconstantes
los colores escuchados en frecuencias ultrasónicas
y el cuerpo catártico con vacíos recurrentes.

y es que en el pentagrama, nunca fue escrito.

jueves, septiembre 2

Vicio

Me compré un cigarrillo de papel en la esquina de la Iglesia.
Tenía olor a tabaco de mezquindad y la Virgen se lo fumaba
mientras follaba con nuestro hermano Demian.

lunes, agosto 30

¿Qué pasó, te comieron la lengua los ratones?

Resultó ser, de un 26 a 27 de agosto que la única imputada y con pena de cárcel fue la señorita (...)
La pena concedida por el juez fue de 144 horas y un día de indiferencia remitidas a arresto domiciliario por penas de amor.

El crimen, no aún esclarecido, ocurrió en vísperas del día sábado 27 de agosto, cuando la imputada celebraba su cumpleaños junto a sus amigos, madre y novio, (...)

(...), el novio, acusa a la imputada de tener casi, por no decir absolutamente toda, la culpa de las situaciones desagradables ocurridas en aquella celebración, con defensas aceptables y legítimas, pero sin dar cabida a la defensa de la imputada.

La imputada presenta nuevas pruebas para su defensa.

La imputada doblega en esas pruebas, por falta de argumentos y firmeza en la defensa.

La imputada se confiesa culpable, pero eso no la exonera de la pena concedida.


TIENE DERECHO A GUARDAR SILENCIO.

viernes, agosto 20

Fue culpa del Marqués de Sade

Me explicaron que la señora Font los sorprendió una noche mientras cogían en la casita. En la casa grande daban una fiesta en honor a un escritor español que acababa de llegar a México y en determinado momento de la fiesta la señora Font quiso presentarle a su hija mayor, es decir a María, y no la halló. Así que, del brazo del escritor español, salió en su busca. Cuando llegaron a la casita ésta estaba con las luces apagadas y desde el fondo sintieron un ruido como de golpes, golpes rítmicos y sonoros. La señora Font sin duda no pensó en lo que hacía (si hubiera reflexionado antes de actuar, dijo Moctezuma, se hubiera llevado al español de regreso a la fiesta y hubiera vuelto sola a averiguar qué ocurría en el cuarto de su hija), pero, bueno, ella no pensó en nada y encendió la luz. En el fondo de la casita descubrió, horrorizada, a María, vestida únicamente con una blusa, los pantalones bajados, chupándole la verga a Piel Divina mientras éste le propinaba palmadas en las nalgas y en el sexo.

—Palmadas muy fuertes —dijo Piel Divina—. Cuando encendieron la luz miré su culo y lo tenía enrojecido. La verdad es que me asusté.

—¿Pero por qué le pegabas? —dije con rabia y temiendo sonrojarme.

—Pues porque ella se lo había pedido, mi buen inocencio —dijo Pancho.


(...)


El resto de la historia era predecible. La mamá de María quiso decir algo pero no pudo. El español, que según Piel Divina empalideció visiblemente ante la visión del trasero levantado y oferente de María, la cogió del brazo con la solicitud que se emplea con los enfermos mentales y la arrastró otra vez hacia la fiesta. En el repentino silencio que de pronto se hizo en la casita Piel Divina los escuchó conversar en el patio, palabras rápidas, como si el cabrón gachupín caliente le estuviera proponiendo algo deshonesto a la pobre señora Font recostada en la fuente.

Pero luego sintió sus pasos alejarse en dirección a la casa grande y María le dijo que siguieran.

—Eso sí que no me lo puedo creer —dije yo.

—Lo juro por mi vieja —dijo Piel Divina.



Los detectives salvajes, Roberto Bolaño.

Eternidad

la vida se aleja
y se acercan las coincidencias de un mundo paralelo,
interconectado
intraconectado
extrapolarizado.

la vida se escapa mientras lloramos
mientras intentamos perdurar en una estrella
que no brilla
sin brisa ni brillo
brilla sin brillo
sin coraje, sin cobardía

ni agonía, la vida se espera
teje madejas de niñez en los recuerdos
y retorna en un poema antipoético
las melodías de un devenir pasajero

que llegó y se fue y corrió
y se fue y huyó y arranca y dispara
como un niño jugando a los soldaditos
soldaditos de plomo
jugando a la guerra
a la paz, a la guerra
a las coincidencias
a las terturlias de la abuela ana
juega a disparar contra los autos
contra los perros y los gatos
contra contra
contra el mundo
juega el niño y aún juega

hasta que deja de ser niño
y comienza a tejer madejas de un devenir
que no vendrá
porque nada viene, nada llega
todo retumba violentamente
ultraviolentamente

como ultratumba
y muere como una estrella que no brilla
una estrella que nunca fue estrella
porque olvidó jugar a ser niño
y se dedicó a jugar a la guerra.

lunes, agosto 16

La última canción

Aunque muchas veces estuvo en mi mente, sinceramente, nunca pensé en escribirte la última. Lo lamento más de lo que mi cuerpo puede soportar, cada vez que lo escucho en ese ir y venir de mi conciencia, me destruye el ánimo. No puedo negártelo, me cuesta hasta caminar. Si pudiera, me quedaría en cama dos semanas enteras, acostada bajo los residuos de ese universo que no será.
Pérdoname, yo también lo siento, pero esta vez si se acabó.
Y ahora te escribo la última y no es para decir adiós, es para que entiendas que no habrá un nos veremos, ni un hasta pronto, mucho menos dedicarte un nunca, estimo conveniente, pero ya no soporto más. Se dice adiós, así como en las películas cuando terminan, entonces no puedo decirte que habrán momentos sin ti, ni siquiera tendrás espacio para extrañarme, porque ya se ha acabado el rollo y la película se dió por aludida con la palabra fin.
En ella está escrita eso que fuimos y el universo no seremos nunca.

Ese universo que yo si escribí para ti.
Con todo ese rollo del sexo por primera vez, las escondidas de los padres, las salidas colegiales, el infantilismo, las peleas tontas, los ánimos exarcebantes, la practicidad de nuestra amistad, el entendimiento, pero el egoísmo...y ahora seré yo.

No puedo parar de escuchar la ultima canción de los bunkers. ¿Recuerdas?
Mientras escribo lágrimas en un devenir pasajero. Sé que podré levantarme otra vez, no sientas pena por mi, que yo no sentiré pena por nosotros. La vida también se acaba hoy. A mi se me está acabando hace días y no he sido capaz de decírtelo porque me rompe los ojos, me sangra la boca, de solo pensarlo. Pero ya ha sido suficiente y ya no soy feliz contigo. He tomado una seria decisión, cada vez más latente en mi.

No paro de escuchar la última, pero esta será de verdad, ahora sí que será de verdad.

Lo cual no significa que no te ame.



16/04/11

domingo, agosto 15

Mundo Mágico

Aunque son voces sacadas de contexto, en ningún momento yo paro de pensarte.

Yo te busco de forma inconstante en mis recuerdos, en mis alucinaciones análogas a sentimientos errados. Me vinculo con emociones casi efímeras que no alcanzo a tomar por más que quiera tocarlas. Quiero tenerte, pero sin tomarte, quiero encontrarte pero sin mirarte.

Fuimos un peligro público que consumió el manicomnio, amor. Porque es más común que tararee canciones malas y ejecute acordes inarmónicos a que construya situaciones que se sostengan por si solas y que no necesiten de una aprobación general, si ncaer en sofisma, argumento falaz o premisas insostenibles. Porque va más contigo que pintes en acuarela disuelta en aceite o con acrílicos con sabor a pimienta a que actues sobre las tablas del escenario sin cortarte las manos tras bambalinas, en los camarines pintados para enloquecer a los matices color blanco.

Hemos cambiado tanto, que me asusta. No sé que queda de nuestro mundo mágico aparte de los recuerdos en la cabeza tonta, aparte de los escritos en cada banca, árbol o parque por el que nos quisimos. Aparte de cada mundo que construimos, cerca de las calles anacrónicas, con la tiza de los murales, con la magia de nuestros encuentros, con los cristales sobre el asfalto y los cordones desabrochados de los zapatos perdidos. Aparte, de todo todo lo que fuimos. Porque yo cada vez que vuelvo a verte, siento la descompensación cerebral, la presión arterial energizante, activando la funcionalidad de mi sistema neurovegetativo y optando por amarte una vez más. No dejas de gustarme tanto tanto tanto como lo fue la primera vez, en el primer juego o la primera canción, ya hace un año...

Aunque tengo a quien querer, aunque queremos a otros más, aunque ya no hay motivo para encontrarse, lo buscamos igual.

Fuimos un peligro público que consumió el manicomnio, amor. Aún evocarte, son voces sacadas de contexto; requeriríamos de neurolépticos mágicos para encontrarnos de nuevo pero no es posible encontrarlos más que en la Tienda Mágica que aún yo no cierro Fue, el lugar donde nos conocimos. Aún se venden libros de cuentos de hadas y aviones de papel que rompen la ley de gravedad. Aunque poco importa; yo quiero que te vayas muy lejos, tan lejos que no puedas volver a encontrarme, tan sólo en la Tienda Mágica, sólo en tus sueños y recuerdos, rómpeme de tus ojos y remueve mi pestañeo de tu boca, incinera el latido de mi corazón en tus oídos y nuestras conversaciones que nos hacian elevarnos un mundo más allá de lo inusual y onírico.

Tý y yo, seremos, siempre.

sábado, agosto 7

Antisocial-club

solución de improviso de palabras a prueba de las crisis de pánico y las cefaleas incesantes cuando llega agosto que hace un año yo leía las tristezas por lou salomé y creía en la voluntad de poder en la que se configuraba el caos y la destrucción de los tormentos que nos invadieron con el comienzo del "juegas conmigo?" y las cartas con preguntas que nunca tuvieron respuesta más que pensamientos en la cima de las sensaciones que me permitían volar muy muy alto y subirme al cerro a encontrar a zaratustra entre las ramas y las piedrsa que caían a la ciudad de aquellos que llamábamos gente.

Dejé de creer en la vida y en la muerte, dejó de importarme la miseria de afuera, destruí para construir y no dejé de hacerlo pero la ausencia del silencio se quedó callada y dejé de escuchar, fue mucho para el egocentrismo de mis tímpanos y para los parlantes de amapola que se configuraban por las calles de Santiago cuando las ganas de ultraviolencia nos volvían agresivos, destruímos mundos y configuramos el espacio para volvernos invisibles para mover las piezas del ajedrez con el pensamiento para reirnos mientras mirábamos de afuera, de arriba, de afuera, por arriba y hacíamos girar la esfera de cristal.

Pasa y pasa y el congelamiento se tiró de bruces en el suelo y todo se mueve rápido otra vez en la cabeza, estoy atada de tierra y envuelta en barro pero mi mente está muy arriba y muy enferma, tanto tanto que la demencia invadió mis dolores de cabeza y me volví esquizofrénico de tanto mirar para afuera por la ventana; yo miro ahora desde afuera y vuelvo cuando quiero, es el orgullo de crear y destruir cuando todo y nada importa, el pantano es cosa de cobardes y a mi me gusta gritar fuerte, aunque se desconfigure mi mente y todo todo se vuelve muy rápido o aceleramos la anacronía cuando lo creemos preciso, nosotros lo configuramos en este mundo con nuestras propias leyes caóticas de poesía, música y encuentros de ese cosa que nos pasa cuando somos nosotros lo que conversámos de aquello que sólo nosotros entendemos.

Y las semifusas fueron protagonistas en la partitura de esos tiempos y volveré a escribir con ella entre mis manos pues no fue sólo un destello, fueron otros también los que configuraron la arritmia del compás, pulpos, alejandro, analogías y cachivaches.

Y pasa y pasa el tiempo y todo dado vuelta, los pies en la cabeza, las manos en las caderas, la cintura en la nariz y yo aún leo a werther pero también leo otras cosas y escucho tango cuando voy a tomarme un trago al antisocial-club que nos espera en buenos aires, parís y en todas partes

miércoles, julio 28

Alfileres que pican

me da picazón de nostalgia en los ojos y una cosa rara en la guatita cuando me acuerdo de un agosto del año pasado y de sus meses sucesivos, me da esa picazón muy fuerte, pero hoy conseguí rascarme un ojo y conversar en una nube con una persona de risa dionisiaca y con sombrero en su nombre y fue un gusto encontrarme con ella caminando sobre acrílicos y palabras, tan agradable que llovió amarillo.

hola, me acordé cuando llegaste por primera vez a cantar y me hiciste falta hoy cuando caí en cuenta que tan sólo conocía a cinco personas de los más de treinta presentes; me hiciste falta pero te dibujé con girasoles a mi lado y te extrañé tanto que me dieron ganas de salir.

yo necesito tanto de ti que ni te imaginas la falta que me haces cuando no veo cada día el destello azul de la desintegración de semifusas que quiero que termine pronto para encontrarnos luego.

tal vez hubiese preferido caerme ese día para que él corriera a socorrerme y verlo de nuevo encontrarme con su sonrisa infantil hubiese sido una bonita escusa para quedarme un rato más con él y dedicarle un beso en la frente pintado con bombos y platillos que tanto le gustan y aunque no me gustaría caerme la próxima vez que lo vea me botaré al suelo para que corra y me levante despacio y nos pongamos a bailar al ritmo de nuestras pupilas adictas a mirarnos.

cuando las cosas cambian, amapola, te das cuenta? o cuando no te das cuenta es porque no cambian?
yo te encuentro todos los días pero te quiero más cerca, talvez el tiempo nos apremia desencuentros y me da pena de garganta pero me la aguanto porque quizás todo cambia desde un punto de vista que no distingo por culpa de las nubes que se forman, pero son blancas y gordas y están en el cielo, tan grande, tan grande que no podemos abarcar la inmensidad de sus mentiras que son esos principios que nosotras entendemos.

el bolsillo del pantalón me duele y me molesta, se quedan palabras en el lapiz de pasta que está agotado de escribir y prefiero quedarme escuchando música que me tire de cabeza al pasto mientras las flores marchan.

C'est fini, porque el café lo tomas junto a mí.


martes, julio 20

Desdobl(arte) en una sinfonía decadente.

A veces igual me dan ganas de irme. Tengo ese impulso muy muy grande de salir corriendo, porque sé que una parte de mi prefiere quedarse atrapada en ese espacio de no reciprocidad que construí en la ausencia de un septiembre. Yo hace rato que no escribo partituras con semifusas y hace rato que no me daba cuenta. Porque como siempre, me quedo con las pestañas pegadas a los pies y no logro vislumbrar lo que sucede a mi alrededor. Ya no eres a quien quiero, porque nunca fuiste la misma y nunca fuiste lo que yo creí que sí, porque terminaste siendo lo que temí y me da rabia con mi conciencia que no puede recordarte con magia, talvez se manchó mucho de sangre o siempre hubo coágulos temerosos de encontrar la verdad.

Ahora mi temperamento se atonta con el aroma de la bufanda que llevo puesta, se impregnó de pasión en mi cuerpo y lo llevo a todos lados, es inabordable. Por eso me dan ganas de correr, porque soy tonta y temerosa y cobarde y prefiero irme si las cosas se salen de lo que llevo presupuestado o porque me gusta tener el control y aunque lo tengo, me doy cuenta que no tengo intención de apoderarme de ese control para ejercer mi voluntad. Mi sangre fluye con liviandad, sin coágulos que sopesen mi malestar, sólo se deja llevar mi cuerpo y no quiero empezar a querer otra vez.
Pero me gusta tocar su boca y morder sus labios y quedarme sentada a su lado, sobre un árbol, hasta convertirnos en cíclopes, recorrer su cuerpo y dejarme llenar de la pasión que a ambos nos envuelve y me estoy atontando de sentir, no sé que le pasó a Catalina que de pronto mató los fantasmas tan ágilmente y se fue volando. A veces se vuelven demasiado tangibles los relatos que te contaba cuando te decía que yo no era de las que llega, que yo soy de las que se va.
Yo me fui y sabíamos que pasaría. No te mientas en decirte que optaste por dejarme porque yo me fui, tú te quedaste quemando recuerdos. A mi ya no me importan los boletos de micros, las cartas de amor, los zapatos sobre la banca o los cristales de Lynch... y me asusta un poco mi rebeldía ante la situación, por eso me tranquilizo al escribirte, intento ser benevolente con los propios recuerdos y recordarlos bonito pero la verdad es que bien poco me importan. No sé porque, yo creo que hace tiempo que ya no te creía nada, me dan lo mismo las excepciones, tú fuiste en mi y sé que dejé marcas, no rastros, tú no te vas, tú te desfiguras el cabello y así te queda mejor, pero no serás nunca quien fuiste porque esa que fuiste que yo quise fue un destello de una interpretación particular de la la rapsodia que nos describía y eso no se repite otra vez, no se reproduce dos veces sin plagio, la autenticidad la tuviste conmigo, no con tu aura.
Yo creo que me apesté de gente y te convertiste en gente, tienes razón, te perdí en el pantano también, fuiste de las que salió corriendo porque nunca entendió nada y me da rabia darme cuenta que nunca entendiste nada y que cuando mis oídos se crispaban a cada instante por tu falta de entendimiento permanente, me matabas despacio toda esa cosa bonita que me daba al verte, que me hacía am(arte), no sé que pasó que nunca fuiste la que eras.
O talvez llegó un secuestrador de sombreros que se llevó mi cabecera y tuve que perseguirlo y me llevó a jugar una nueva partida y me gusta sentarme a su lado a jugar al luche, me gusta y aunque quiera correr a cada instante por mi narcisismo autoritario, sé que hay una parte de mi que sonríe y se ríe de los fantasmas.

Hasta de Andrés me reí hoy, hasta por Andrés dejé de llorar y me gusta eso porque hoy lo encontré de nuevo en la plaza y me tomó de la cintura y salimos a recorrer la magia de volvernos a encontrar.
Andrés me dice que está bien el narcisismo pero que no me engañe pensando que todo está bien cuando está bien. Y yo sé que tiene razón, por eso fuiste mi preciada princesa preciosa color índigo, la semifusa auténtica de la partitura, pero fuiste y ese fuiste fue la magia, yo no sé que quedó de eso en la mujer que eres ahora. Pero seguirá sonando un amiga mía y te eternizarás en mi cabeza como un nuevo muñeco, como un personaje más del repertorio de clásicos del jazz de París, como esa estrella que se vuelve infinita al ser observada por mis ojos y te agradezco tanto que a esa princesa la hayas dejado conmigo y no la hayas quemado con los recuerdos. Pero te advierto que no volverás a verla [sé que tu nuevo ser no lo quiere] porque yo me fui lejos y ahora es mía y sólo mía y de los relatos que salgan de mi cabeza. Será un fantasma más para ti.

Oye, Andrés, vamos todos donde el pulpo, Camille, Semifusa, Josefina, Johny, que yo te quiero tomar una foto en tu estrella. ¡Me muero de ganas por salir!

lunes, julio 19

Perspectiva

Caminaba por ahí y te vi sin verte porque miro poco a los ojos
sobre todo a tus ojos que son tan grandes y directos y tan ojos que miran
que me intimidaba la presencia de unos ojos así que me pedían que los mirara
y yo sin mirarlos me acomodaba en sus pupilas insensatas que miraban
alrededor y mirábanme con ansias porque mirara esos ojos.

Recorría parques y te encontré sobre un árbol con forma de árbol que asciende
y nos sentamos en el árbol que asciende para encontrarnos y yo mirarte a los ojos
sin que tomaras mis manos pero mirándote porque tus ojos me satisfacían de sonrisas
de pupilas que rehuían la mirada cuando te veía pero que ya aprendí a mirar sin recelo
pero que ya aprendí a mirar fijamente tus ojos siendo tan ojos que miran.

Y me consumieron los ojos y no puedo dejar de mirarte, así nos convertimos en cíclopes
me gusta mirarte y consumirme en los ojos directos que miran mis pupilas
y mi cuerpo y yo miro tu boca sin incomodarme, la miro fijamente para besarte la boca
besarte los labios y la frente y los tallarines que te redondean la cabeza
y que agrandan tu cabeza de poesía y de palabras que me hacen mirarte más de cerca.

Me encontraste en la esquina cansada de limpiar manchas de sangre en el cemento
de la esquina donde te encontré un día y me senté a tu lado para conversarte
de vez en cuando en la esquina que rehuía sangre que tu no viste que yo escondí
y que dejé abandonada cuando encontré tus ojos y tu sonrisa que me hizo reir
y mirarte los dientes y tomarte la mano y salir a manejar las luces del teatro.

Por eso me gusta mirarte harto y encontrarte a cada rato y cerrar un ojo para verte
más de cerca y más nítido y perderme en las pupilas de quien no solía mirar
y salir a encontrar pelo de mariposa o el café de menta y al secuestrador de sombreros
con ideas de flor histeria y que me regales la flor con el número exacto de pétalos
para sonreirte más fuerte, más bobamente y darte un beso en aquel árbol
que nos hace ser cíclopes y regalarte un ojo para verte con perspectiva directa.

sábado, julio 10

se perdió la casa abandonada

No tiene sentido porque te vas y me dices que volverás, no tiene sentido porque me preguntas a mi si aún quiero que vuelvas y no tendrá sentido si vuelves porque no será verdad.
¿Acaso ahogaste los sueños de ser estrellas del rock? ¿Acaso agotaste las entradas del concierto en que seremos la banda que abrirá el telón?

Yo hace mucho que tengo intenciones de irme, no de ti, no de nosotras, no de los juegos; yo aún me quedaría en ti porque eres más que un simple evento, un simple espacio, una simple sílaba.
Pero tu sonrisa se vuelve despreciable a mis ojos cuando me acuerdo de tu ingratitud.

Yo me iré lejos y no me quedaré contigo porque me perdiste en el pantano. Cuando el club se tiró a las aguas turbias de un pozo en el lúgubre entrepiso de una casa abandonada, nos tiramos todos juntos, nos morimos todos de una vez, se nos olvidó tomarnos de las manos porque creíamos que el pantano no sería tan oscuro; nos lanzamos, para salvarnos o para ahogarnos, es algo de lo cual ninguno tenía claridad pero nos atrevimos, aunque nos equivocamos. Tú, en cambio, saliste corriendo, huiste de la penumbra, te dio susto la sórdida habitación y corriste tan rápido que no alcancé a despedirme, tan veloz que no alcanzaste a mirarme por última vez y me perdiste, me perdiste a la orrilla del pantano.

Pero yo prefiero quedarme muerta en el pantano y encontrar la forma de salir de él que salir corriendo como tú lo hiciste. Es muy probable que lo hayas hecho porque no eres como nosotros, porque nunca fuiste parte de la pandilla, porque nunca mostraste interés, porque tus vicios te consumieron, porque no hay disociación en tu cabeza, porque prefieres quedarte sentada fuera de las multitiendas y de los programas de televisión. Siempre te quedaste sentada escuchando la radio y no cantando la canción, porque nunca entendiste la negación ni viviste de una flor, tú, preferías cerrar los ojos y agruparte en masa.

viernes, julio 9

Mi café no lleva azúcar

Tengo muchos caramelos para darte ¿de qué sabor quieres?

Suelta el corta cartón de tus manos, princesa, no necesitas de un filo para cortar papel lustre.
No necesitas veneno en tu sangre para dejar de desangrarte, no necesitas de ácido en tus ojos para aplacar el llanto, no necesitas de vinagre en tus labios para dejar de sentir.

Necesitas que me vaya lejos porque mis dulces sólo te harán vomitar.

Lo siento mucho pero ya no tienes nada más que entregarme, no me puedo quedar.
Se acabaron las flores, las pinturas y las corcheas y te olvidaste de componer poesía.
Yo ya no puedo entregarte nada porque no quiero hacerlo.
Se agotó la búsqueda, dejé los fantasmas tirados en una esquina, rompí todos los muñecos y despegué en un cohete para convertirme en una estrella fugaz.
Desabroché los cordones de los zapatos y los dejé encima de una banca; no los busques, no son para ti. También debo decirte que se quebraron los cristales del espejo y ya no puedo ver tu reflejo en el agua porque no sé donde estás y yo no iré a buscarte.

Quiero decirte hola y desearte suerte. Pero la vida no es como en las películas.
Aunque no sé porque encuentro en cada esquina un cartel con un eterno resplandor de una mente sin recuerdos. ¡Pero que vil mentira digo, si nuestras vidas son más que películas, más que cuentos, más que libros!

Lo siento princesa,
ya no tengo nada que ofrecerte,
nos matamos de dolor.

ún tengo un botiquín en mi habitación
y un chocolate,

si quieres lo dejo en la esquina para que los salgas a buscar, pero no sigas mi aroma porque no me encontrarás, pero no sigas mis huellas porque no son de verdad, me iré volando como siempre lo he hecho.

Soy brisa, no cemento. Soy mareas, no mar.

Me encuentro en un estado cata-tónico. No tengo dulces de doctores en mi lengua, no los quiero tampoco. La locura temporal invade mi cabeza, los músculos se petrifican, los personajes surjen sin piedad desde mi imaginación.

Princesa, yo te amo, pero no soy real y la vida no es dulce.

martes, julio 6

Rediscado

Creo que no te estoy escuchando
disculpa hay ocupaciones
lo siento, yo no priorizo,
no contesté el teléfono
porque quedó en ninguna parte,
y olvidé buscarlo antes de llamarte.

Sin llamadas telefónicas
sin escucharte porque sonó el buzón de voz
creo que ya no te oigo, no comprendo bien
no se si me hablas en participio o condicional
no logro distinguir si tu voz se enfoca
en día o penumbra
en un sol sostenido o un do natural.

Deja de bailar tan despacio
sonríes sin rastros
gira analfabéticamente y comenta
en un bemol de corchea si se desquita
lo suficiente la esencia del movimiento
como para acelerar el momento;
desconéctate.

Yo no dejaré de llamar, el número
se marcó
el principio
sin final absoluto
sin comienzo relativo
con fenómenos comparables
con intuiciones
monosilábicas.

Aunque nos asuma un tono de llamada en espera.

lunes, junio 28

yo se que nunca vamos a dejar

dime que tienen tus manos que aún no logro rehuir por completo las cenizas que dejan tus dedos al tocar mi piel en las noches.

flagelas mis palabras con tus uñas punzantes










es sólo un sueño.

ameno.










dime que tienen esos ojos pequeñitos en tu concentración artística y los lentes de contacto a la palidez de tus mejillas que aún no consigo mirar a través de mis ojos.







mírame despacio, dancemos.







me gustaban tus labios rojos y tus ganas de convencerme y tus ganas de odiarme, porque se hacían inmensos, esos ojos hermosos.







no sabes en cuantos futuros te veo nuevamente conmigo, princesa.





te sueño volver a mis brazos una y mil veces, pero en una pesadilla eterna.



deseo.











tengo pesadillas todas las noches, lo sabías?












amiga mía.

jueves, junio 24

Paris no está tan lejos

Bajo el cemento de la calle se esconde una profecía.
Misteriosa travesía que recorre el asfalto sobre la soberanía citadina.
En códigos, se descifra, un momento de memorias, esbozando una sonrisa irónica.

Bajo el cemento de la calle se oculta la bohemia del café,
recorrida por segmentos, la mujerzuela, la calle en compañía
no de tragos, no de unos cuantos pesos; en compañía, denigrante.

Sonaba despacio el acordeón y la seguía en el transporte público,
se enamoró de sus cabellos color macramé, de sus cabellos color degradé.
Sonaba el teléfono, que se quedó escuchando, la locomoción colectiva.

Giraba como luna llena, el flash de la cámara análoga.
Blanco marfil o de bajo perfil, radiante o moribundo
se bajaba el muchacho, muerto de risa, muerto de hambre de risa.

Veía en todas partes el color macramé y sus contornos
se sentaba impaciente en la bohemia del café denigrante
la locomoción colectiva se convertía en desenfreno aberrante.

La luna llena, giraba como el flash de una cámara análoga
se cayó el estiercol de arriba y se quedó pegado en el cielo
inconsciente e incesantes, lunas nuevas que retomen el cáncer.

Da tres giros súbitamente; de improviso corro a la embarcación,
me embarco, el marino siempre es marino, el contramaestre también lo es.
Juego luche y cachipún en el segundo; hay dados flotando en el mar.

París cantó Jazz todo el verano, no jugó al azar

París cantó Jazz todo el verano, cantó la Marsellesa no en vano.

Cuando salgo de mi barrio llego a una esquina sin callejón
bautizada con nombres de canciones en sus paredes voluptuosas
El rejoj llegó atrasado para el tiempo en esa cuneta, no adelantaron el paso.

Yo veo a los peces ensimimarse en el espejo del acuario
y conjugar verbos con constante indefinida, variable
determinación de quien rompe la identidad de un reflejo.

Paris no es sólo un ticket de embarco, Paris es un ticket de reparto.

No es tan difícil irse, hay un puente come cangrejos.
No es tan difícil irse, despegué como un cohete.
No es tan difícil irse, bajo el cemento se esconde una profecía.

París no está tan lejos.

Luche

Saber que ya no me dejas mensajes por los rincones de Santiago, demasiado obvios para estar escondidos. Y saber que ya no redactas a Catalina en tu cabeza, que no evocas los recuerdos, que desvías sus llamados, que ignoras su presencia.

Saber que ya no le escribes a ella. Son otros, ahora.


¿Cómo se te hizo tan fácil olvidar?


Quisiera que me obsequiaras, un regalo de buen gusto, algo de tu fortaleza. Enséñame a correr, enséñame, más que nada, a ser fuerte, que me cuesta tanto.

Acá, en mi barrio, todo es muy distinto. La vida no es dulce, es insípida. No hay olores, no hay matices, intento correr lejos, muy lejos, todos los días, pero creo que estoy en un laberinto y aún no encuentro la salida.

Enséñame el final, tú conoces el camino, ya terminaste el juego, pasaste a otro nivel o simplemente te marchaste en retirada.


Acá en la esquina, todo pasa muy rápido. Sé que del otro lado, a la vuelta de la manzana, está la playa pero no consigo ver el mar, aún no encuentro al pulpo.

Saqué la tiza del bolsillo de mi pantalón y dibujé un luche en el suelo.
Los números son algo estrechos y tengo sólo una piedrita pequeña para lanzar.
La palabra cielo se refleja con resplandor en el claro de luna.
Volver y empezar, una y otra vez.


No es agotador, aún te busco.
La frustración se dibuja en el asfalto, no hay reciprocidad.

La palabra cielo tiene todas sus sílabas pero no las veo. Sé lo que se lee, sólo por convención.
Talvez dibujé muy pequeño y aún está muy lejos de mi.


Oliveira veía a la Maga en todos lados.


Ayer me senté junto al club de rayuela a conversar sobre estrategias. Talvez me quedé sorda y no sé porque sigo sentada junto a ellos.


Oliveira veía a la Maga en todos lados.
París está muy lejos.

martes, junio 22

6 Paramar [no hay da capo pero sí final]

"Nunca pensé que justo este invierno, sería el más frío que he visto pasar. Yo no sirvo paramar"

No sé de que nos quedamos petrificados si nos estamos moviendo.
No sé de que heridas nos escondemos si figuramos en un espacio cerrado.

No sé de qué ni de dónde, no sé donde quedó la ilusión.
No sé donde quedó la amistad y los recuerdos.
No sé cuando acabará el amor que profeso a la doncella.
No sé cuando nos separaremos, Amapola, porque no habrán despedidas.
No sé cuando nos volveré a ver si siempre nos vamos lejos.

No sé porque nunca conseguimos ser estrellas del rock.
Talvez matamos a nuestro papá y nos robamos un auto para asaltar el casino de Viña y dejamos el cassette de Los Prisioneros en el asiento trasero.
Talvez se quebró el espejo retrovisor.

4 Paramar [¿dónde oí esa palabra antes?]

"Amor, amor, ¿dónde oí esa palabra antes?. Rehice por ti mi horario y compré más calendarios. Me pase un video en tres dimensiones con un final feliz, traté de inyectarme mi viejo optimismo pero ese que resultó, aún era yo, listo paramar."

Me enamoré de una mujer color indigo. Me enamoré de una mujer de los labios pálidos y los ojos pequeños, con la mirada ausente pero con una sonrisa omnipresente. Me enamoré, se enamoró y enloquecimos de amor. Talvez demasiado intenso para contenernos, demasiado fuerte para querernos, demasiado immenso para los tormentos, tanto, demasiado que no supimos como abordarlo. Se arrancó de nuestras manos, talvez tomó vida propia y lo perdimos en sus intentos acertivos de volar y ser libre.

Me quedé sentada, entonces, esperándola en una esquina de Santiago para reencontrarnos y prosperar en armonía pero aún no ha llegado, me quedé congelada esperando.

"No es la primera vez que terminas con alguien, Catalina", me suena tanto en la cabeza como un "es sólo otro loco amor adolescente que se olvidará con el tiempo" que me duele el estómago y me dan ganas de vomitar. Me quedé sentada de cabeza para no pensar tanto y desmayarme a causa de la mala circulación, pero siguo consciente y la evoco en las noches, aún. Porque para mi no fue sólo "otro más", ni una locura pasajera, ni un evento provisional. Yo si rehice mi horario y compré más calendarios. También me pasé un video en tres dimensiones con un final feliz. Y aunque traté de dejar de ser yo e inyectarme una dosis abundante de optimismo, no resulté ser lo que quería y seguí siendo yo y seguí pensando en ti y lista para am(arte).
No podré olvidarte porque dejaría de ser y no tengo el valor para destruirme porque guardo los más preciados recuerdos de una princesa color indigo, de los "tu&yo, somos magia", de los septiembres y sus meses sucesivos, de salir a encontrarnos y evadirnos del mundo, de crear nuestro propio espacio y no necesitar nada más que a ti.

Hubiese preferido un "hasta pronto", Semifusa.

3 Paramar [segundo movimiento]

"Recuerdo cuando pensé que en el mundo, sólo podría hacerme feliz alguna vez, alguien como tú, nadie más que tú. Caminando en el frío me pregunto, si no ha nacido alguna chiquilla que no sepa amar y quiera intentar una nueva forma para amar..."

Nos volvimos locos con el sentir hormonal, la distorsión de las relaciones interpersonales, de la impaciencia que los adultos llaman "adolescencia", nos volvimos locos y comenzamos a soñar.
Soñar con un ideal fallido, con ser dueños del planeta, ser estrellas del rock&roll, la fama y el resentimiento, los azares y la conveniencias.
Siempre me da risa cuando escucho Paramar porque es tan amor adolescente que me conmueve, es como un sentir efímero que se compone de melodías rítmicas y un rockabilly infantil.

A tempo aún, talvez.

"Paramar, paramar, debes tratar de poco entregar. Paramar, paramar, tu identidad debes falsear. Paramar, paramar, siendo estúpido serás feliz. Paramar, paramar, debes evitar soñar, debes olvidar soñar"


Fue la primera canción de Los Prisioneros que memoricé su letra, fue la primera canción que canté en público sin verguenza y a capella, fue la primera canción que aprendí en guitarra, fue el primer sólo que interpreté, fue el comienzo de Pedazo de Plato o Mente Desierta (en sus inicios), fue la primera canción que sacamos, fue con la cual soñamos en convertirnos en estrellas del rock, de aprender a tocar instrumentos para hacer realidad nuestros sueños de infancia, fueron los primeros ensayos con ollas y platos, con una guitarra de bajo y un desgastarse la voz para que te escucharan. Apenas teníamos agallas para atrevernos a intentar la coordinación, apenas sabíamos los acordes, apenas sabíamos de música pero nos atrevimos igual y tras un arduo esfuerzo, conseguimos nuestro un paramar.

2 Paramar [primer movimiento]

"Recuerdo cuando dije que este invierno, sería menos frío que el anterior y aquí estoy, congelándome"

Se me olvidó prender el calefactor y apagar la luz para quedarme dormida, en estos meses.
Nunca había hecho tanto frío y si lo hizo, no me acuerdo o no era conciente de ello.
Me gustaría dormir para despertarme en un nuevo día, como lo que pasa a uno cuando duerme. Pero me es más fácil mantenerme despierta, soñar con los ojos abiertos y ver dragones en los pantanos que me rodean. Sé que me estoy moviendo pero me petrifiqué de inercia y quedé congelada por una energía cinética escasa, por una aceleración nula, por una fuerza neta agotada, quede congelada y no estaba escuchando música.

"No es fácil para mi hablar de esto y manosear las mismas palabras de amor que se entregan, a cualquiera"

No es fácil y jamás lo será. Porque yo pronuncio pocas palabras; hablo mucho, chamullo harto pero no digo nada. Nunca hablo de amor y mucho menos digo palabras de amor. Tampoco suelo mencionar los temas que lo convoquen o que lo insinúen por más mínima que sea la invocación, porque me pongo tímida, porque me siento insegura, porque es difícil, porque uno sufre, porque siento demasiado, porque me enamoro intensamente, porque me entrego con facilidad, porque para mi esto es importante. Y lo importante no lo digo a cualquiera.
Por eso nunca me declaré cuando tuve que hacerlo. Por eso otras tantas me quedé con la incertidumbre de "qué hubiera pasado si yo", por eso me arranqué, por eso lloré tanto la primera vez que me enamoré, porque hubo y no hubo, porque era necesario y no lo era, porque es esa palabra que puede destruir todo y contruir un mundo entero a la vez.


"Paramar, paramar, debes tratar de poco entregar. Paramar, paramar, tú identidad debes falsear"

Y muchas veces falseé mi identidad, pero entregué mucho de mi.

Me acuerdo cuando era todo era un círculo en mi cabeza. Todo se trataba de él y de ella, de ella y de él. De las amigas, de las peleas, de los "ya no es lo mismo, no quiero que seas más mi amiga". Del 8vo básico marcado por el "fue el mejor año de mi vida", marcado de las injusticias, de los llantos, del intentar salvar todo lo que se intentaba desmoronar, del ser el pilar fundamental de muchas personas, de ser la madura, la que siempre sabía que hacer, la mejor amiga de todos pero sin ser amiga de nadie, la que escondió todo sin ocultar nada, la que era pero nadie sabía que era.

De sentirnos dueños del mundo...

Fue cuando me enamoré por primera vez de un hombre que no me dejó más que su nombre en el bolsillo. Con él recorrimos universos, nos deshicimos del tiempo y no fuimos conscientes del espacio en que habitábamos. Rayamos las calles con tiza y letreros con palabras de amor sin hablar de amor porque con él nunca hablamos de amor. Nunca nos dijimos nada pero siempre supimos todo, pues no era necesario nada más que un sombrero, las nubes y un árbol. Pero el amor se agotó de injusticias, de incertidumbres y él decidió perecer ante la impotencia de no poder lograr lo que siempre quiso lograr, de no ser capaz de permanecer y perdurar en infinitud. No pudo más y se agotó. Yo nunca suelo hablarlo porque es mejor que se quede callado bajo tierra, así talvez se de cuenta que él deja marcas, no rastros.

"Paramar, paramar, siendo estúpido serás feliz. Paramar, paramar, debes evitar soñar, debes olvidar soñar"

Entonces me olvidé de todo. Nunca más tuve memoria y viví sin saber que lo hacía. Grité muchas veces, alzé mi puño otras tantas, desde hace un tiempo ya que me nombraban como niña problema, cual semilla del mal, hija del demonio, comunista empedernida y con otras tantas cosas me nombraban, dignas de ser hija de la revolución sin causa alguna, que me cansaron de estruendos.
Pero igual dejé de sentir, porque no tenía ganas. Entonces dejó de importarme todo, dejé que nada me afectara. Dejé de ser vulnerable. Entonces una persona, un poco inconstante en mi vida, apareció con una sonrisa entre los dientes y deslumbrándome de risas me enseñó a reir por reir, a no impacientarme por nada, a vivir sin complicaciones, el optimismo fue nuestro sueño y ser estúpido nuestro ideal. Y nos jactábamos de los demás con un "siendo estúpido serás feliz". Nunca nuestra relación fue constante, nos pasábamos viviendo entre malos entendidos y peleas inútiles pero nos quisimos tanto que nos destrozamos de intensidad, de falta de comunicación, de converger siempre en un punto ciego.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta