lunes, febrero 21

Canto III: Catalejo perdido

CATALEJO PERDIDO

La azúcar de risa
En el café de medianoche
Con relámpagos de flor entre las piernas
Con la entrepierna de la hija amada que si sentía.

Los orgasmos del padre no llamaban por nombre el placer
Escondían el entierro de mariposas bajo la almohada
Porque la amada suya esta perdida
Quizá la más querída
Con retoño de amanecida en agosto
Con retoño de adolescencia
Con retoño enamorada
Quizá la más querida pero perdida

En un vuelo pájaro.

El ciego Luna contempla las estrellas
El pájaro en vuelo cometa
Se expande muy lejos en el vacío
Plástico
Indiferente
En el vacío de espectro marítimo
Y los labios del vuelo pájaro
Y los senos del ciego Luna

Cometa oh, estrella
Achú-chú
Achúchú-car
Car-rrú-rú
Sel
Carrusel de sueños arriba

Mírame aquí yo vengo!
Encima del viento!
Soy yo, la dueña del tiempo
Soy yo, el espectro reflejo
El maldito complejo
El mar en amanecida
Esperando una ida sin partida


Con adiós en teléfono público
Púbico
El vello púbico mostrando sus garras
La niña adolescente adolece
Adolece sin sexo
Con anticoncepción
Pero con inmadurez prematura

Fue mía!-diría él

Soy el padre
El amado
Señor de ella
Señor de sus ojos
El padre, el amado
Acá voy y vengo
En el carrusel de sueños construido
Para tu juventud
En un vuelo pájaro luna
Para alcanzar el cielo
Mientras yo muero
Hija mía
Mientras yo prospero en la estrella que me espera
Mira el cielo

Y alcanzame en un navío sin velas
Con catalejo perdido

Que la espera, tú sabes
La más querida, no tiene partida.

domingo, febrero 13

Canto II: Adiós

ADIÓS

La vida sin prisa
de muerte en llanto, espera
El llanto sin muerte
espera constante la estrella
precisa
la estrella del padre
del flagelo paterno innato
del sufriente esplendor del relámpago
el invierno sin lluvias ni sol
padre te fuiste
y me dejaste la arena de madejas desechas
te llevaste la ropa del pájaro
y la jaula del ciego Luna
te llevaste las migajas del pan
de medianoche y el mate
con café y color matiné de despedida
porque te fuiste, pero no hubo partida

adiós, amado mío
sin prisa te lleva la vida
no en muerte ni llanto
te vas de esta estrella destellando
a la casa de la aldea pacífica
a retomar
derrochar
cosechar
madejas de un ideal fallido
sin gloria
ni fama
fama la hueca
la hueca materna
o paterna de azucar
azú-zú car
carrú- rú zá
arrú-rú carrusel
carroza que gira
se fue volante, oh señor mío
te fuiste girando, oh amado mío
hacia allá a lo lejos
en el puente parisino
de escorias infaltables
girando volaste, padre
diste una vuelta febril
a la condena de la juventud
y del soñador en la cabeza hueca
de marxismo
comunismo
pacifismo
escepticismo de un cristiano sin dios
sin mayúsculas ni acentos
porque es pequeñito en otro estanque
agotado de sangre
con mundo propio
y sin hija
y sin madre
y sin señora
ni amada suya
muy
solo
perdido
solo solo
vivo
pero vida
con sangre mía
y suya
de quien olvidó su nombre desde el vientre nacido
a los 18 años
con meses de retraso prematuro
y muerta desde los 5 años
no hija ni madre
jamás nacida
muerta poeta fallida
antipoeta
poe-ta
ta-poe
poetisa
concisa
indecisa
decía
la niña
la nona
la mijita del padre
que se va de la casa
allá lejos
al carrusel de los sueños.

martes, febrero 1

El significante de la voluntad.

En el celular su nombre está escrito con el nombre de "No lo llames" pero ella igual lo hace.
¿Cúantas? Ya lleva 10, 5, 20, 30, quien sabe. Si tampoco es cierto que lo llama. Tantas veces a discado el número que ella cree que no lo está llamando, que su celular se marca solo, como si un botón de rediscado se apretara cientos de veces y continuara la acción una y otra vez. Ya lleva 30, 35, talvez ya son 50 las llamadas perdidas.
Sí perdidas, así como todo el nombre lo puede decir, en cada aspecto del lenguaje y del sentimiento. Perdida la espera, el tiempo, el momento, el lamento, la crucifición de releer por enésima vez lo que ella dice la última un "no lo llames". Y si contesta? pérdida cualitativa, enormemente perdida. Sólo atinará a descontrolar su poca voluntariedad y hará ganar al tormento con su angustiante impulso maltrecho, fantasmas oblicos, sonidos adustos, caterva de murciélagos, muñecos rotos, zapatos en desuso y todo en una misma habitación, mientras el telefono suena con un discado en espera que perdida encuentra la molestia de volver a discar, como por costumbre, rutina, inercia, habitualidad, una y otra vez el mismo número telefónico con sombrenombre de sombrero herido "no lo llames, no lo llames".

NO LO LLAMES, NO LO LLAMES!

Ya son 65 y la batería del celular se acaba. Comienza a quedarse dormida mirando como hipnotizada el aparato mientras suena por última vez con un pitido absurdo "recargue su batería" y luego se va a negro, como sus ojos húmedos y refrescantes. Y casi como si fuera una coartada apostrófica, se dice con los ojos cerrados "qué lastima, yo sólo quería decirle buenas noches"



1/06/2011

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta