martes, diciembre 15

Neo. no-nacionalistamente adverso. El galope de sus 'inversas' letras surgieron de un huracán

Algo que siempre me ha gustado de Blogger es que puedes subir más de una puta entrada en el mismo día. No es como esa caca de fotolog que te deja sólo una.
Me veo obligada entonces a acudir a Blogger para escribir. Me duele la mano si lo hago en papel. Me duele escribir. Me duele. Qué curioso.
Prefiero tocar teclado.
Prefiero gastar las pocas energías de mis brazos en un teclado.

Es obsesivo escuchar cantar a Claire Pichet.
Es obsesivo hablar no-hablando.
Es obsesivo terminar haciendo esto. Esto que hago.

Eran tres luces de un girasol. Eran dos luces de un acordeón. Era una luz de un nube.
Y comenzó la función.

Intenté ser como sería pero no me resultó. Intenté ser como Jean-Pierre. Pero no me resultó.
Intenté asemejarme a Josefina, pero no me resultó. Inténté parecer Sherry, pero se desvaneció.

Intenté ser como solía ser pero teatro-litro-zó la función Federico. Más bien, mejor.

Es posible que los rasgos psicopaticos o equizofrénicso de la fotografía de la ante-sala, de los ante-ojos de sol, de tus ante-brazos, se distraigan y deshagan la psicosis fermentada de mi realidad.
Quiera hablar de fragmentación. Pero no, es fermentación.

¿Fermentas?

-Talvez has tomado mucho alcohol, Catalina.

Yo creo que borré todo, qué crees tú?

-Hola dijo la vieja, hola dijo el pescado. Estaba helado y bien muerto.

Es que los humanos quieren consumirlo todo.

viernes, diciembre 11

Navecita blanca, delgada, nerviosa.

Si le arrebatara al amor una caricia desconsolada.
Si le arrancara de la piel su suave mirar.
Si le escupiera al vértigo de sus ojos.
Si le resfregara en la cara los sentimientos.

Te amaría des-confusa. [Semi-fusa]
Des-encadenada.
Des-equilibrada.


Un trébol con-gestionado abusa de nuestro ser.
Nuestro.
Recuérdame.

Que es sólo un talvez.
Sólo.

martes, diciembre 8

Trapecio.

Érase una vez una trapecista.
Erase una vez una cuerda floja.

Érase también, una vez, una dimesión, una altura, una meta.
Un día cayó la cuerda y la trapecista no voló.

Quedó suspendida.


Érase una vez
un gorrión.
Érase una vez un cielo.

Érase también, una vez, una estrella, u
n espacio y un futuro.
Un día, la estre
lla cayó del cielo y el gorrión la acompañó.
En las alturas se encontraron.
Pero el gorrión n
o quedó suspendido. Le enseñó a volar.

A veces, la trapecista vuela.
Otras, se supende nuevamente.
Lo bueno es que se co
nvirtió en árbol.




Es díficil jugar a ser demagogo y suspenderte cuando a tu cuerda suspendida se le arrebata la mente. Es bueno cuando aceptas salir del círculo.







Ocho Milímetros

En el comienzo de esta historia, forjó su dirección un final correspondido.
Un invento algo ridiculizado en el que temí involucrarme.
Talvez ya tuvo su final, talvez se sienta
moribundo.

Es imposible predecirlo ante el
espacio sincrónico, ante el no-tiempo al cual estamos sometidas.
Y yo
no quiero un término pero tampoco un comienzo.

Pero la extrañeza de nuestro andar nos alberga en un
árbol grotesto.
La inmensidad de mis sueños, de los tuyos
que convergen en un mismo punto.
No sabes cuanto es lo que
te quiero. Y mis palabras, silenciosas, producen estragos en tu mente cuando las pronuncio. Porque son algo discretas, algo inestables, sencillas, opacas pero únicas.
Exclusivas. Imposible decir lo que te digo a otro más con el mismo acorde.
Ya sabes que modulo poco. Que cuando lo hago mi voz se proyecta a grandes a alturas y lejanos vacíos. Y se oye el eco de mis sentimientos donde sólo tú lo escuchas, porque los demás no están al alcance. Es
pura y simple magia lo que nos constituye.
El reflejo es ambiguo, tras tus oídos, en tu cuello, tus piernas, tu espalda.
Pero tus labios entienden bien el mensaje y tus ojos los refractan hacia los
límites fragantes de este universo.

No es por nada, a veces algo me falta.
O lo que necesito, me sobra.

Me cuestiono... ¿es suficiente?¿en demasía?
Mi respuesta es siempre la misma:
esto algo distinto.
Pues y nosé como llevarlo, como abordarlo.
Pero algo tengo claro:
no tiene nombre ni tiempo. Mucho menos explicación.

Esta historia se escribe en dos partes.
Me siento confusa, algo difusa.

Algunos me dijeron que el número perfecto es el tres.
Unos
mendicantes me escribieron que la figura perfecta es un círculo.
Ya todos hablaban de la infinidad de sus lados y la perfección de su forma.
Es como un ciclo; un círculo acaso,
¿puede dejar de ser vicioso?
Comienza
infinitamente una y otra vez: Da capo.
Comienza
"pianissimo" va "crescendo" con pedal "sforzatissimo"

"A TEMPO"

Vamos componiendo una sinfonía, con tus manos, con su voz, con mi brisa.

Es posible que sea la única que lo siente.
Es mi 8vo sentido.
Por eso me gusta tanto todo esto.

Si giras tu cabeza, tras
8 milimetros de distancia, hay un círculo que nos envuelve.
Estamos tan cerca que ya no nos vemos.

¿Y para qué vernos?

Rapsodia

Es mi deseo conocerte, mi anhelo manejarte.
Mi condición de ser maniaco
Un mero esquizofrénico, un simple desenfreno
pues mis fragmentos constituyen un poema

En Sol menor sostenido.

Memoriando la edad de piedra, edad oscura
o edad media.
Vivenciando los recuerdos enajenados de tu ser maldito
de tus tonos ávidos, de tus acordes psicopáticos.

Me vuelvo un poco loco, me vuelvo un demente.

No es que quiera decirte cuan desencadenada está mi mente.
Ni quiero que oigas mis locuras paradigmáticas.
Ni que me escuches repetir palabras,
que, ¡qué digo!, me constituyen.
Ya te pronuncié, ya te modulé.
Son mis fragmentos.

Es un poco complicado hablar de uno mismo
cuando el entendimiento no basta.
Cuando las sensaciones son demasiadas.
Cuando no hay palabras.
Son actos tácitos. Algunos comprendemos, otros no tanto.

Con el viento me manejo, no es necesario ni murmurar.

Pero cuando la situación es absurda,
temo un poco la fragmentación de mi locura.
Personalidades múltiples.
Y temo no volver.
Me gustan las situaciones adversas.
Me gustan las complicaciones.
Pero cuando lo ilógico determina mis emociones
mi locura temporal o permanente ¡qué se yo! se divide.
Y si no vuelvo, la creación se hace nula.

Por eso a veces me controlo. Otras no tanto.
El punto clave es macabro.
Por eso me gusta cantar canciones
y gritarte al oído que mis palabras no son tiernas.

Tétrico.

domingo, diciembre 6

Glámur

Dije que "preferíanopensarte".
Y debo confesártelo todo.
Pero te recité bajo el viento "preferiríajugarte"

Aparenté. Porque soy verdad y mentira a la vez.

Escucho Glámur. Y encuentro tus melodías en mis oídos.
Y en mis rasgos y en mis sensaciones.
Se llame "M" se diga "S" o se pronuncie "D". Que tanto importa y sós un gran hijo de puta.
O una gran mentira.

Sós como la brisa. Sós como el delirio. Y bajo la sangre fluir guardaís y albergaís un silencio secreto de fuego, de risa.

Modulé bien fuerte. Puse cara de idiota, para que se proyectara harto la voz frente a todo el des-concierto.
¿Quieres ir a un concierto?
¿Quieres que te contenga, te recite o no te concierne?

Abrí bien la boca para gritarte. Y no estabas, ni tu ni nadie.
Sólo había una gran luz amarilla que me impedía pensar.

Preferíaolvidartenopensarterecordarteamarteodiartequererte
manipularteescupirtetalvez

"Sonreíquedigosonreíydespulméunospájarosparavolarporqueelpensamiento
pasódemodaylasangrevuelafría"



Andrés nació poeta

Andrés nació poeta