domingo, noviembre 28

Su poder, es nuestra ignorancia

Y aún con la manía, de renombrarse, de aparecerse y vislumbrar un suplicio menos agudo.
Me contaron que en otros tiempos fue invierno, abril y otoño.

Me contaron que en otros tiempos salimos a las calles con banderas partidarias y con cultura en nuestras manos, llenamos de grafitis el vecindario y fuimos conocidos, fuimos.
Me contaron de otros días en que salimos con las granadas en los bolsillos, los pies en las botas y la cabeza recubierta con cualquier cosa que casco pareciere porque del otro lado nos tiraban con tanques desperdicios del comunismo y nos mataron a todos, más que en cuerpo, en alma, nos dejaron inermes antes la comunidad, destruyeron nuestras asambleas y sumieron a lo que ellos llamaban patria en un estado agónico de la nada, de olvido y aún recuerdan con orgullo como nos vencieron.
Me contaron que en otros años, antes de la persecución del planeta, de la crisis medioambiental de masas en consumo, de la fatiga televisiva de hombres neoplásicos, creíamos en una ciudadanía, en una utopía social, creíamos que la burocracia de los pensamientos nos permitirían, finalmente, luego de las explotaciones partidarias del neoliberalismo, converger en un espacio nuestro, propio de la raíces humanas y humanitarias. Pero nos mentimos al creer que esas raíces fueron el crack de un juego de fútbol, fueron la esencia de la pichanga de los niños del barrio porque la verdad es que esas raíces eran el fundamento tras bambalinas del escenario de títeres en organización militar. Por eso es que durante la historia, los amantes del poder, han desprovisto la tierra de los menesteres necesarios para la proliferación natural de la política social, de la utopía universal de libertad o por lo menos del derecho a construirla, como un acto propio, satisfactorio de identidad nacional, individual, fraternal o social, y nos han llenado la boca de tanques, armaduras, guerras, analfabetismo, ignorancia y famas mal concebidas.

La historia, es una ilusión del nihilismo del que aún no nos convencemos.
Dios, es la ilusión metafísica del supuesto error al no saber gobernarnos a nosotros mismos, es por eso que nos damos por vencidos y damos las gracias a un ente desconocido y desleal, cuando las cosas se salen de límite y viene un "milagro" a reconciliarlas.

¿Para que salvar vidas si ellos provocan las muertes en masa de la humanidad?
¿De qué sirve la alegría si se limita a un conformismo social?
¿De qué sirve compadecerse de las flores marchitas si nos ahogamos en un egoísmo incoherente?
¿De que sirve deningrar el presente, si seguimos destruyendo todo aquello que nos hostigue el "buen pasar"?

La fama y el conformismo, es la miseria de estos tiempos.

"Hay gente que está comiendo de tu no saber que decir, su fuerza es la ignorancia de todos nosotros. Vampiros que suponen que somos felices con sobrevivir y se aseguran que todo siga así..." [Los Prisioneros, Poder Elegir]

Pero si nos dieramos cuenta que la ilusión de la historia teje madejas incompletas, que el disolvente de corcondancia es insustancial, que la coherencia atenta contra las vicisitudes de los organismos autónomos en pensamiento y voluntad de poder... crearíamos mundos.
Tenemos la fuerza, somos tantos...

¡DÓNDE QUEDÓ ESE PODER SOCIAL!

Ahora todos están adormilamos frente a la incoherencia de la ignorancia, porque no pensar, es lo fácil.

Es por eso que nos matan como hormigas.

http://www.youtube.com/watch?v=B8RhLiHh5nA

Hipnosis

No sé cuando fue que comenzó un otoño, invierno y casi primavera de tus besos, con caricias alargadas in(terminadas), descontroladas, (pasion)adas de orgasmos suscitados, al ritmo del frenesí de un beso circular que nos invadía el estómago de sustancias químicas inorgánicas o un poco más orgánicas que sólo una reacción metabólica interminable y nos dirigía a un espacio subterrenal o a algo un poco más fértil que el terreno de las flores que tanto me gustaban cuando comíamos las galletas de la mochila y la comida en la cocina y los besos en las habitaciones cerradas y la noche y los susurros y los murmullos de las palpitaciones en las camisas sudadas...

La hipnosis quebrantó la resistencia a tus llamadas residuales y dime ahora qué hago!

En el tablero de ajedrez, yo pierdo la cabeza por ese alfil que juega con legos en los magnetics del parque forestal.

sábado, noviembre 27

Acerca de nos.

Porque acá, lo que te mata es la humildad; lo que te mata es la humildad, por acá.

jueves, noviembre 25

Los legos del ajedrez de tu alfombra

Recuerdo cuando te solía mirar la boca de pura morbosidad absurda, porque los tiempos pasajeros de andantes caminantes en metros parques y ciudades sólo me permitían pensar en partituras sin terminar, en pentagramas sin dibujar y una infinitud de situaciones musicales inarmónicas. Porque el amor me daba patadas en la cabeza y en el pecho cada hora que pasaba.

Pero comenzó la hipnosis...

lunes, noviembre 22

Independiente de las sílabas...

Independiente de los colores, existen sustancias de habla:
cuando titubea la fotografía blanco y negro,
cuando se difuminan en el término coral, las voces
cuando la luz visible, absorbe los besos,
a pesar de todo eso, las palabras caen.

Paradoja.

Independiente de los sueños, existen tonos de habla:
niveles de profundidad onírica que permanecen en el limbo
grados de sedación incluso peores que la muerte
irealidades tan fantásticas como la vida entera
años, de búsqueda y a pesar de todo eso
las palabras brotan.

Elipsis.

jueves, noviembre 11

Te cuento el cuento

Prefiero cantar fuera de ritmo.
Además, como la armonía no tiene voz por sí sola, tampoco es demencial inventar un nuevo conjunto armónico, aunque suene anti-melódico. Es por eso que siempre existe la canción indeterminada para estos tiempos modernos y personas que aún puedan completar esa segunda voz.

Siempre habrá alguien que continuará la melodía y siempre existirá un lugar en donde el conjunto de voces sonará armónico. No podemos estar tan equivocados...

No pude haber cambiado tanto si aún queda tanto de mi en mi.
Pero ya no tengo eso que tenía antes que me hacia asemejarme a mis semejantes.

Pero encontré en algunos libros, que no es necesario encontrar el acorde perfecto, pues su puta existencia se apagó hace siglos. No es necesario asfixiarse en la vocalización para alcanzar tonos más altos. Basta tener las ganas nomás, para componer armónicos inexistentes.

No es necesario subirse a un avión para volar, ni tecnología para saberlos fabricar.

Yo antes hablaba mucho, ahora canto.

A mi...
me queda el arte, compañeros.

sábado, noviembre 6

Malcriada

Indiscutiblemente era tu voz malcriada con gestos de niña malcriada
con inocencia de gente malcriada con encantos de locura
malcriada y tus relatos arrítmicos y tus versos neurálgicos
de descontestos fatales y un coma diabético
y un cáncer de huesos y un color en las mejillas con sabor
a carne cruda, con olor a carne cruda, con vestigios de carne, carne cruda.

No te canté con delirio porque necesario aún no era
tú me mirabas con desconcierto frente a la voz perversa
de mis ojos que te irritaban, de mi nariz que te penetraba
las entrañas y comía a mordiscos la mente insensata
de relatos estúpidos, de niña malcriada
porque dejaste los versos perdidos en la conciencia.

No quisiste palpar con tu boca los sonidos
meláncolicos de una piel inconclusa, de un manto quemado
manchado de sangre, ensangrentado de coágulos
de ideales malinterpretados, de coágulos de sangre
de coágulos cancerosos de un toque de queda
en tu recuerdo, en tu casa en el toque de queda y el lamento.

No conseguiste atragantarme la lengua de desprecio
no te lanzaste sobre mi espalda con deshonor,
a reventarme un cuchillo con desorientaciones morales
tú te camuflaste en ridículos lamentos, lamentos vagos
te acobardaste de meterme la lengua hasta las entrañas
para ahocarme de un beso, de tus tripas, en las entrañas

Y era en el lugar más recóndito de tu sexo
que opacabas con escuálidos reflejos
los suspiros y las palabras indómitas, las palabras
las palabras sórdidas y me mordías la carne cruda
fría, sin risa, fría, sin destellos de amor, fría,
perversa, y me rasguñabas las heridas de dolor.

Pero no era forzoso que supieras lo que recobraba
bajo la almohada mientras dormía o me hacía la dormida
y tú te hacías la despierta pero tenías los ojos abiertos
que era onírica la sangre y los besos eran inalcanzables
para tus cicatrices de madre sin ser madre
de madre malcriada porque aún no has crecido
porque no sabes nada.

Platónico

En esa calle, a media noche, me volviste loca cantando, "¿No es dulce la vida?"

Tú sabes cuanto me gusta volar. Suelo irme volando y tú no querías dejarme en libertad.
Es que creo que te costaba comprender mis deseos ansiosos de ser libre, pero siempre te quise llevar conmigo a un lugar lejano, ajeno a esta realidad inherente a mi cuerpo. Siempre quise soñar y me morí soñando y reviví soñando y es que para mi todo resulta de una realidad paralela, ¿es que acaso no lo entiendes? Yo nunca he sido de este lugar.
Pero no es encantador provocar la sensación de irrealidad a la persona que uno ama. No sabes cuando dolor me provocaba saber la utopía que yo resultaba ser para tus sueños, lo inalcanzable de mi esencia no es algo de lo que me enorgullezca, pero yo nunca pude estar a tu alcance porque no quisiste volar conmigo y yo cuando te encontré, te encontré en el cielo. ¿No te acuerdas?
Pero la inseguridad de mi ausencia-presencia te hizo bajar a la tierra. Nunca nos entendimos pero no importaba, nos amábamos demasiado para dejarnos. Hasta que las cosas se tornan grises, hasta que la tormenta imposibilita la conexión, hasta que se apaga el sol.

Es tiempo de prender la luz, entonces.

Yo enloquecí de amor alguna vez, yo enloquecí por no tenerte y por tenerte también. Los delirios constantes de nuestras peleas, de nuestros desencuentros y también los encuentros. Tocarnos, hacer el amor, compartir caricias apasionadas, también enloquecieron nuestras mentes, también nos mataron de emoción.

Es por eso que reconozco los matices de nuestra historia y los guardo aún en mi memoria. Porque te encontré, porque tuve un amor, porque cree magia y me convertí en magia pura, ese día, ese 25. Pero el tiempo gira, cambia, vuela, que se yo. Y las heridas se cierran. Las cicatrices quedan, pero ya no le temo a las caídas.Tengo mucha piel en donde acumular cicatrices.
La magia se impregna en la esencia y nuestra historia de amor, nos marcó tanto a ambas, que es imposible no recordarnos sin saber que alguna vez fuimos felices, que alguna vez el amor marcó los compases de nuestros besos, de nuestras conversaciones.

Mírame, hasta hablo como solías hacerlo tú...

Pero ya no te extraño como antes lo hacía; sí, claro que te recuerdo, cada día de mi puta existencia aunque ya no me importa, porque la memoria, ya no me corta la respiración.

lunes, noviembre 1

Efecto Mariposa

Se ha dicho que algo tan insignificante como el aleteo de una mariposa, puede causar un tifón al otro lado del mundo.

A veces es mejor cuando la gente termina o cuando acaba de raíz las relaciones aunque, en verdad, poco valen esas determinaciones, sólo dejan las cosas un poco más claras. Esas designaciones de "qué ser" y "cómo ser", de comenzar algo o terminarlo, si al final las cosas se dan o dejan de darse, como el aire, como el viento, como el mar y en un vaivén arrítmico que va y viene porque nadie debería darse explicaciones.

Volamos libremente...

Pero todo marca, o deja de marcar, una palabra insignificante marca un momento, detiene el tiempo, acelera las palpitaciones, tartamudea la voz, incendia las emociones y todo con algo muy simple. Algo tan sencillo que arroja en una teoría del caos un poco fatalista para quien no sea capaz de sobrellevarla; reconciliadora para quien sea capaz de construir.
A veces es mejor cuando la gente termina con todo, cuando las barreras mentales son grandilocuentes, cuando la última vez se concilia con un último beso, una última entrega, un último abrazo, un último te quiero, porque sabemos que no habrá más. Así son mejor las cosas porque en verdad saberse esperanzado, saberse en la cuerda floja, saber que las cosas pueden volver a ser algo que nadie espera pero que todos lo esperan, es gastador, agotador, no reúne energías, las desperdicia.
Por eso es mejor conocerse de nuevo, comenzar otra vez, como si cada vez, cada día, cada instante fueramos de nuevo, algo neonaciente en el universo.

Como en las películas...

A veces, pienso, que fue un error: nunca debimos conocernos.
Nunca deberíamos habernos conocido, nunca deberías haber encontrado mi sonrisa, nunca debería haberte mirado a los ojos. Nunca deberíamos haber empezado a cantar; no nos habríamos encontrado...
Pero, ¿qué tan así son las cosas? ¿Cúal es el comienzo de todo?
Creo que la vida demandaba encontrarnos alguna vez, en alguna parte.
No tenemos porque buscarnos ahora, pero lo seguimos haciendo y siempre dejamos todo inconcluso y desordenado. Sin sentirlo, sin la agonía de encontrar algo perdido, encontré lo que buscaba cuando te conocí a ti. Y me perdí en tu sonrisa... y morí, un día de primavera. Tú no moriste en soledad!

Si talvez, nunca te hubiera hablado. Si talvez nunca hubiera escuchado tus risas ni hubiera mirado a mi alrededor, como antes solía hacerlo. Si talvez hubiese sido despreciable y te dijera que no me interesaba en absoluto conocerte, como era lo que en verdad sentía al comienzo, de todos aquellos que insistían en conocerme, como muchas veces lo hice con otros, talvez nunca nos hubieramos enamorado. Nunca hubiera descubierto en ti eso que me hizo amarte descontroladamente. Pero ambas caímos y fue inevitable.

¿Y ahora, tenemos el poder de decir basta?

Yo prefiero olvidar que te conocí, así, no sufres más por mi.
Jamás podré entreg(arte) lo que buscas, amor.

Esta teoría del caos nos fundamenta en un límite espacial inconcebible para nuestro amor.
No hay ciencia cierta, no hay lógica alguna.

Pero a mi me queda el arte, doncella.

Duerme, princesa.

Te das cuenta como esto jamás acaba?.
Componemos nuestra historia en una sinfonía interminable de aflicciones, amores, dolores y sangre.

¡Basta, basta!
Yo también quiero parar.
No te das cuenta, que ya no hay nada más? Que el amor se tiene que acabar, que nuestra historia de magia ya no tiene final feliz?
No te das cuenta que cuando te busco es para encontrarte desde otra perspectiva?
Sólo quiero recordar tiempo felices y mirar hacia atrás y reir. Mientras tú camines y yo también.
Pero cada punto de encuentro, se mancha de sangre.

Basta, por favor. Basta ya.

Ayúdame; ¡arranca!

Arranca muy lejos y olvídate de mi.

Tú también, deja de hacerlo, por favor.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta