Y aún con la manía, de renombrarse, de aparecerse y vislumbrar un suplicio menos agudo.
Me contaron que en otros tiempos fue invierno, abril y otoño.
Me contaron que en otros tiempos salimos a las calles con banderas partidarias y con cultura en nuestras manos, llenamos de grafitis el vecindario y fuimos conocidos, fuimos.
Me contaron de otros días en que salimos con las granadas en los bolsillos, los pies en las botas y la cabeza recubierta con cualquier cosa que casco pareciere porque del otro lado nos tiraban con tanques desperdicios del comunismo y nos mataron a todos, más que en cuerpo, en alma, nos dejaron inermes antes la comunidad, destruyeron nuestras asambleas y sumieron a lo que ellos llamaban patria en un estado agónico de la nada, de olvido y aún recuerdan con orgullo como nos vencieron.
Me contaron que en otros años, antes de la persecución del planeta, de la crisis medioambiental de masas en consumo, de la fatiga televisiva de hombres neoplásicos, creíamos en una ciudadanía, en una utopía social, creíamos que la burocracia de los pensamientos nos permitirían, finalmente, luego de las explotaciones partidarias del neoliberalismo, converger en un espacio nuestro, propio de la raíces humanas y humanitarias. Pero nos mentimos al creer que esas raíces fueron el crack de un juego de fútbol, fueron la esencia de la pichanga de los niños del barrio porque la verdad es que esas raíces eran el fundamento tras bambalinas del escenario de títeres en organización militar. Por eso es que durante la historia, los amantes del poder, han desprovisto la tierra de los menesteres necesarios para la proliferación natural de la política social, de la utopía universal de libertad o por lo menos del derecho a construirla, como un acto propio, satisfactorio de identidad nacional, individual, fraternal o social, y nos han llenado la boca de tanques, armaduras, guerras, analfabetismo, ignorancia y famas mal concebidas.
La historia, es una ilusión del nihilismo del que aún no nos convencemos.
Dios, es la ilusión metafísica del supuesto error al no saber gobernarnos a nosotros mismos, es por eso que nos damos por vencidos y damos las gracias a un ente desconocido y desleal, cuando las cosas se salen de límite y viene un "milagro" a reconciliarlas.
¿Para que salvar vidas si ellos provocan las muertes en masa de la humanidad?
¿De qué sirve la alegría si se limita a un conformismo social?
¿De qué sirve compadecerse de las flores marchitas si nos ahogamos en un egoísmo incoherente?
¿De que sirve deningrar el presente, si seguimos destruyendo todo aquello que nos hostigue el "buen pasar"?
La fama y el conformismo, es la miseria de estos tiempos.
"Hay gente que está comiendo de tu no saber que decir, su fuerza es la ignorancia de todos nosotros. Vampiros que suponen que somos felices con sobrevivir y se aseguran que todo siga así..." [Los Prisioneros, Poder Elegir]
Pero si nos dieramos cuenta que la ilusión de la historia teje madejas incompletas, que el disolvente de corcondancia es insustancial, que la coherencia atenta contra las vicisitudes de los organismos autónomos en pensamiento y voluntad de poder... crearíamos mundos.
Tenemos la fuerza, somos tantos...
¡DÓNDE QUEDÓ ESE PODER SOCIAL!
Ahora todos están adormilamos frente a la incoherencia de la ignorancia, porque no pensar, es lo fácil.
Es por eso que nos matan como hormigas.
http://www.youtube.com/watch?v=B8RhLiHh5nA
Me contaron que en otros tiempos fue invierno, abril y otoño.
Me contaron que en otros tiempos salimos a las calles con banderas partidarias y con cultura en nuestras manos, llenamos de grafitis el vecindario y fuimos conocidos, fuimos.
Me contaron de otros días en que salimos con las granadas en los bolsillos, los pies en las botas y la cabeza recubierta con cualquier cosa que casco pareciere porque del otro lado nos tiraban con tanques desperdicios del comunismo y nos mataron a todos, más que en cuerpo, en alma, nos dejaron inermes antes la comunidad, destruyeron nuestras asambleas y sumieron a lo que ellos llamaban patria en un estado agónico de la nada, de olvido y aún recuerdan con orgullo como nos vencieron.
Me contaron que en otros años, antes de la persecución del planeta, de la crisis medioambiental de masas en consumo, de la fatiga televisiva de hombres neoplásicos, creíamos en una ciudadanía, en una utopía social, creíamos que la burocracia de los pensamientos nos permitirían, finalmente, luego de las explotaciones partidarias del neoliberalismo, converger en un espacio nuestro, propio de la raíces humanas y humanitarias. Pero nos mentimos al creer que esas raíces fueron el crack de un juego de fútbol, fueron la esencia de la pichanga de los niños del barrio porque la verdad es que esas raíces eran el fundamento tras bambalinas del escenario de títeres en organización militar. Por eso es que durante la historia, los amantes del poder, han desprovisto la tierra de los menesteres necesarios para la proliferación natural de la política social, de la utopía universal de libertad o por lo menos del derecho a construirla, como un acto propio, satisfactorio de identidad nacional, individual, fraternal o social, y nos han llenado la boca de tanques, armaduras, guerras, analfabetismo, ignorancia y famas mal concebidas.
La historia, es una ilusión del nihilismo del que aún no nos convencemos.
Dios, es la ilusión metafísica del supuesto error al no saber gobernarnos a nosotros mismos, es por eso que nos damos por vencidos y damos las gracias a un ente desconocido y desleal, cuando las cosas se salen de límite y viene un "milagro" a reconciliarlas.
¿Para que salvar vidas si ellos provocan las muertes en masa de la humanidad?
¿De qué sirve la alegría si se limita a un conformismo social?
¿De qué sirve compadecerse de las flores marchitas si nos ahogamos en un egoísmo incoherente?
¿De que sirve deningrar el presente, si seguimos destruyendo todo aquello que nos hostigue el "buen pasar"?
La fama y el conformismo, es la miseria de estos tiempos.
"Hay gente que está comiendo de tu no saber que decir, su fuerza es la ignorancia de todos nosotros. Vampiros que suponen que somos felices con sobrevivir y se aseguran que todo siga así..." [Los Prisioneros, Poder Elegir]
Pero si nos dieramos cuenta que la ilusión de la historia teje madejas incompletas, que el disolvente de corcondancia es insustancial, que la coherencia atenta contra las vicisitudes de los organismos autónomos en pensamiento y voluntad de poder... crearíamos mundos.
Tenemos la fuerza, somos tantos...
¡DÓNDE QUEDÓ ESE PODER SOCIAL!
Ahora todos están adormilamos frente a la incoherencia de la ignorancia, porque no pensar, es lo fácil.
Es por eso que nos matan como hormigas.
http://www.youtube.com/watch?v=B8RhLiHh5nA
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