domingo, abril 25

Hora pérfida

Y que recorríamos los parques aislados o eso creíamos y nos sentabamos con los diminutos pedacitos de algo semejante a la tiza o lentejuelas que quedaban en nuestras manos bajo la lluvia o sobre la primavera, cuando caían las hojas y algo así como que tu revivías o eso entendí, sobre tu muerte en primavera y yo que vivo en invierno y tú en el frío y nos gustaba mojarnos de tiza o empolvarnos de lluvia, comíamos pasto acaramelado pero teníamos cuidado ya que causaba alergia, nos sentabamos a comer miel y a descansar del mundo y que estábamos en vitrina, te decía yo y que esos perros que parecen ratas cuanto me irritaban y tú con tu sonrisa que te alegrabas cuando los veías porque decías que eran lindos, eso era como en septiembre, me acuerdo. Porque yo no sé si fue un 25 ahora me acuerdo de un 29, nosé, pero para mi era 16 o 18 algo así cercano a fiestas patrias, cuando te encontré cerca de baquedano y en balmaceda, luego, properamos, apenas sabiando que hacíamos pero nunca supimos, supongo que eso lo hacía intenso, la incertidumbre, parece.
Y que el tiempo es elástico y que suena Lymbyc systym y algunas canciones de Tiersen con conversaciones sobre el caos, la magia y el anacronismo de nuestras vidas, o la mía, parece que tu todo lo que tenías bien claro, nosé pero era magnífico, me gustó mucho, me gusta mucho no sé porque te vas si podrías quedarte y pelar duraznos o botarlos al basurero, no sé porque te vas si podrías quedarte conversando, osea yo te seguiría pero no me dejas es como si te arrancaras, bueno en verdad todo este tiempo te he estado siguiendo, parece que eso querías, que te siguiera. Podríamos desaparecer un día y aparecer de improviso, arrancarnos y volver o nosé soñar. Porque yo extraño tus corazones y tus manos y tus pinceles y todo lo que a ti me recuerda que es harto, oye, harto, como que cada cosa, aromas, canciones, bancas, pasillos, palabras, sílabas, estrellas...

Ahogadas por un exceso de chocapic o de jugo de frutilla natural o tus acuarelas en mi pieza al lado de mi cama, o las canciones de vangelis y el juego de sacarle fotos a un momento.
Un le jour d'avant para que bailemos o un rue des cascades para que nos extasiemos o un hipnotizame para intoxicarnos de amor o de pasión o de costumbres y sueños nuestros, eso.
No sé si era un 25, semifusa, nosé. Yo siempre recordé un 16 y un 25 también, no se si eran meses pero era importante y eran horas y días y momentos fantásticos sí, nosé si quería regalos pero te escribía poemas, ahora lo triste y bien triste es que tengo en mi mente dando vueltas un 29 que quiero olvidar, no se si me ayudas, podríamos olvidarnos un poco del del 2 + 9 y jugar a ser 11 fragmentos equivalente a uno. No se si te parece porque a mi me gustan los números 7 así como 2+5 o los 1+6, me entiendes?
Y era amarte y jugarte y pedirte perdón sobre la arena y agarrarla con las manos y dejar que se fuera con el viento y que se cayera de entre mis dedos, me acuerdo mucho de los "disculpa" que te pedía, claro, me acuerdo.

No juguemos a horas tontas, distanciamientos vagos que te quiero cerca, semifusa, cerca y que estemos bien...

martes, abril 20

Supercaligrafilistico

Camille me prometió cuidar de tus recuerdos y procuró compartir conmigo el poder de manejar el tiempo; fue entonces cuando me percaté de su propia elasticidad.

Me di cuenta que yo no estaba retrocediendo, más bien giraba en modos oblicuos hacia un planeta lejano o una dimesión ajena. No sé, fue una cosa bien rara.
Y me puse a girar de cabeza y la sangre me sube (o baja) a la cabeza y doy vueltas y más vueltas y las cefaleas se hacen incesantes, pero igual me gusta porque me mantiene en estados, aunque un poco esquizofrénicos, divertidos y creadores.

Pero me prometí no mirar las estrellas, por un tiempo, aunque fuera, porque cada vez que las miro es como quemarme con ácido los ojos y deshojarme la piel en pedazos insignificantes que se hacen nada en el vacío. Ya pasará, me digo, ya pasará.

Y me dije no, y me dije muchas veces no. A veces la voluntad cae pero siempre he sido conocedora de mi fortaleza emocional, o más bien, mi capacidad de refractar los espacios y la luz y camuflarme en máscaras sórdidas, en fin, mi profesión de camaleón.

La cosa es que apareces un día como hoy, así como ayer o el año pasado en noviembre, no sé, no me acuerdo y me conviertes en un sistema inmune ante las profundidades abismales. Lo divertido es que sólo me hablaste de analogías vanales y bien simpáticas y me gustó eso, me gustó.

Entonces acá me tengo, tomada de un brazo y sentada sobre mis zapatos de lluvia y me dispongo a salir a buscar fantasmas.

Y es genial porque siento la inmovilidad de mi cuerpo mientras mi cabeza no necesita nada más que crear la realidad de la que quiero abastecerme y circulo, como un círculo en espiral, y soplo como el viento en espiral.

domingo, abril 18

Monocromático

Podría ser, pero no, mejor que no.
No, no, si mejor no.
No, tampoco, no, no
Pero es que ese no, no, no quiero.
Es una buena posibilidad pero no
porque es muy.. no, mejor que no.
Pero es que ya te dije, no, de verdad que no.
Pero era mentira, no, de verdad no.
Ya te dije que no, era un juego, no más.
No, compréndelo, es no, era pero no era, no
Mejor que ya no, osea me refiero a que no.
¿Me entiendes? es mejor que no.
Asi es no, un mejor no, si entendemos
Que no y una negación ya...?
no, no.

sábado, abril 17

Malcriada

Indiscutiblemente era tu voz malcriada con gestos de niña malcriada
con inocencia de gente malcriada con encantos de locura
malcriada y tus relatos arritmicos y tus versos neurálgicos
de descontestos fatales y un coma diabético
y un cáncer de huesos y un color en las mejillas con sabor
a carne cruda, con olor a carne cruda, con vestigios de carne, carne cruda.

No te canté tres veces porque necesario aún no era
tu me mirabas con desconcierto frente a la voz perversa
de mis ojos que te irritaban, de mi nariz que te penetraba
las entrañas y comía a mordiscos la mente insensata
de relatos estúpidos, de niña malcriada
porque dejaste los versos perdidos en la conciencia.

No quisiste palpar con tu boca los sonidos
meláncolicos de una piel inconclusa, de un manto quemado
manchado de sangre, ensangrentado de coágulos
de ideales malinterpretados, de coágulos de sangre
de coágulos cancerosos de un toque de queda
en tu recuerdo, en tu casa en el toque de queda y el lamento.

No conseguiste atragantarme la lengua de desprecio
de dolor, no te lanzaste sobre mi espalda, me hablabas
de escollos anfibológicos, de ambigüedades y te camuflabas
en ridículos lamentos y en diminutos espacios y
te acobardaste de meterme la lengua hasta las entrañas
para ahocarme de un beso, de tus tripas, en las entrañas.

Y era en el lugar más recóndito de tu sexo
que opacabas con escuálidos reflejos
los suspiros y las palabras indómitas, las palabras
las palabras sórdidas y me mordías la carne cruda
fría, sin risa, fría, sin destellos de amor, fría,
perversa, y me rasguñabas las heridas de dolor.

Pero no era forzoso que supieras lo que recobraba
bajo la almohada mientras dormía o me hacía la dormida
y tú te hacías la despierta pero tenías los ojos abiertos
que era onírica la sangre y los besos eran inalcanzables
para tus cicatrices de madre sin ser madre
de madre malcriada porque aún no has crecido
porque no sabes nada.

miércoles, abril 14

no más poesía, me dije.

Me llamaste ayer
y cuando no
y cuando yo sí
como si existiera la teoría
de un amor minimalista.

Recuerdo sin recordarte
y mirarte bajo la sombra
de un árbol
o una banca
jaspeada, manchada, recobrada
de enigmas y de sangre coagulada
y de mentiras, o más bien,
pasiones.

Recuerdo eso sí que sí
de que él te miraba
y de como nos miraba
y de como no nos miraban
y de como no me importaba, ellos.

'Y olividé lastimarte cuando fue tu culpa'
¿o mío, el desprecio?

'Tu también me hiciste daño', me comentaron.

Y me acordé de dejarte una carta
bajo la almohada
y el café y el pan con mermelada
que nunca me gustó
y el tomarte la mano
que tanto me costó.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta