solución de improviso de palabras a prueba de las crisis de pánico y las cefaleas incesantes cuando llega agosto que hace un año yo leía las tristezas por lou salomé y creía en la voluntad de poder en la que se configuraba el caos y la destrucción de los tormentos que nos invadieron con el comienzo del "juegas conmigo?" y las cartas con preguntas que nunca tuvieron respuesta más que pensamientos en la cima de las sensaciones que me permitían volar muy muy alto y subirme al cerro a encontrar a zaratustra entre las ramas y las piedrsa que caían a la ciudad de aquellos que llamábamos gente.
Dejé de creer en la vida y en la muerte, dejó de importarme la miseria de afuera, destruí para construir y no dejé de hacerlo pero la ausencia del silencio se quedó callada y dejé de escuchar, fue mucho para el egocentrismo de mis tímpanos y para los parlantes de amapola que se configuraban por las calles de Santiago cuando las ganas de ultraviolencia nos volvían agresivos, destruímos mundos y configuramos el espacio para volvernos invisibles para mover las piezas del ajedrez con el pensamiento para reirnos mientras mirábamos de afuera, de arriba, de afuera, por arriba y hacíamos girar la esfera de cristal.
Pasa y pasa y el congelamiento se tiró de bruces en el suelo y todo se mueve rápido otra vez en la cabeza, estoy atada de tierra y envuelta en barro pero mi mente está muy arriba y muy enferma, tanto tanto que la demencia invadió mis dolores de cabeza y me volví esquizofrénico de tanto mirar para afuera por la ventana; yo miro ahora desde afuera y vuelvo cuando quiero, es el orgullo de crear y destruir cuando todo y nada importa, el pantano es cosa de cobardes y a mi me gusta gritar fuerte, aunque se desconfigure mi mente y todo todo se vuelve muy rápido o aceleramos la anacronía cuando lo creemos preciso, nosotros lo configuramos en este mundo con nuestras propias leyes caóticas de poesía, música y encuentros de ese cosa que nos pasa cuando somos nosotros lo que conversámos de aquello que sólo nosotros entendemos.
Y las semifusas fueron protagonistas en la partitura de esos tiempos y volveré a escribir con ella entre mis manos pues no fue sólo un destello, fueron otros también los que configuraron la arritmia del compás, pulpos, alejandro, analogías y cachivaches.
Y pasa y pasa el tiempo y todo dado vuelta, los pies en la cabeza, las manos en las caderas, la cintura en la nariz y yo aún leo a werther pero también leo otras cosas y escucho tango cuando voy a tomarme un trago al antisocial-club que nos espera en buenos aires, parís y en todas partes
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