No es retorno, es que nunca se ha ido.
Pero ya no busco fantasmas, ni recojo hojas secas; no colecciono cenizas de murciélagos, ni almaceno muñecos rotos, tampoco escucho canciones. Me voy a buscar a un pulpo gigante que me espera en el mar, mi madre dice que nos salvará de todas las cosas malas.
No piso tierra firme y el vuelo infinito me hace caer en el limbo de un sueño efímero con flores amarillas que se deshojan en enero, diciembre, marzo, abril y por años...
Los boletos de metro se quedaron enterrados en la arena de un agosto en que nacimos por eclipse solar, los pasajes de embargo se embriagaron de minerales envenenados por el petróleo de estrellas fugaces en extinción.
La muerte y los espantos de un día de noviembre, quiero que se vayan con la miseria de las llamadas telefónicas en discado de espera, cuando te llamo en la noche, en el amanecer, cuando llamo a un número que ya no existe. Cuando escucho tu voz en la grabación que nunca existió.
Es mejor, vete. Me voy a buscar a un pulpo gigante que me espera en el mar y te prometo que aunque me sumerja mar adentro, volveré.
Yo tengo un boleto de ida al infierno pero también encontré en los vestigios de tu recuerdo, un boleto de retorno. El tren que me espera, a máxima velocidad, retorna y esta vez sí que retorna.
Usted me dejó el arte, caballero.
Pero ya no busco fantasmas, ni recojo hojas secas; no colecciono cenizas de murciélagos, ni almaceno muñecos rotos, tampoco escucho canciones. Me voy a buscar a un pulpo gigante que me espera en el mar, mi madre dice que nos salvará de todas las cosas malas.
No piso tierra firme y el vuelo infinito me hace caer en el limbo de un sueño efímero con flores amarillas que se deshojan en enero, diciembre, marzo, abril y por años...
Los boletos de metro se quedaron enterrados en la arena de un agosto en que nacimos por eclipse solar, los pasajes de embargo se embriagaron de minerales envenenados por el petróleo de estrellas fugaces en extinción.
La muerte y los espantos de un día de noviembre, quiero que se vayan con la miseria de las llamadas telefónicas en discado de espera, cuando te llamo en la noche, en el amanecer, cuando llamo a un número que ya no existe. Cuando escucho tu voz en la grabación que nunca existió.
Es mejor, vete. Me voy a buscar a un pulpo gigante que me espera en el mar y te prometo que aunque me sumerja mar adentro, volveré.
Yo tengo un boleto de ida al infierno pero también encontré en los vestigios de tu recuerdo, un boleto de retorno. El tren que me espera, a máxima velocidad, retorna y esta vez sí que retorna.
Usted me dejó el arte, caballero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.