Es cierto que él no sabe que es lo que se siente, acá. Nunca se lo digo y si abro la boca para contarlo, la cierro inmediatamente, prefiero besarlo.
Yo sé que tenemos un número, nuestro; sé que tenemos un par de patines para recordarnos; un pasaje a Valparaíso, una piedra, unos limones, una carta y tantas otras cosas. Pero la insatisfacición crónica, en él, siempre se hace latente. Son muchos, contigo, siempre. Y nunca sé si hay un nosotros.
Muchas veces no sé por quien lloro. Si por ti o por él. Aún te nombro en un pronombre cercano y debería olvidarlo. Se que "fuimos lo que fuimos" pero no creo que nos queden besos en la boca; aunque "aún me da miedo tenerte delante" ya tengo más que claro que ya se previno que para nuestros corazones esto está prohibido. Porque además yo quiero a alguien y mi cabeza está unida al espacio en el que él camina, se me olvidó mirar hacia otros sitios, a ti sólo te veo en mis sueños y ya no es tan seguido.
Pero a él a veces se le olvida quererme y eso me lleva a confusiones. Te recuerdo, por eso mismo, porque tú pasaste por algo parecido a lo que yo paso ahora, qué irónico, no? Un corazón cerrado, un amor limitado, una huída latente, un desplazo y por temor.
Y me cansa...
Un corto circuito y ya no habrá más...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.