domingo, noviembre 28

Hipnosis

No sé cuando fue que comenzó un otoño, invierno y casi primavera de tus besos, con caricias alargadas in(terminadas), descontroladas, (pasion)adas de orgasmos suscitados, al ritmo del frenesí de un beso circular que nos invadía el estómago de sustancias químicas inorgánicas o un poco más orgánicas que sólo una reacción metabólica interminable y nos dirigía a un espacio subterrenal o a algo un poco más fértil que el terreno de las flores que tanto me gustaban cuando comíamos las galletas de la mochila y la comida en la cocina y los besos en las habitaciones cerradas y la noche y los susurros y los murmullos de las palpitaciones en las camisas sudadas...

La hipnosis quebrantó la resistencia a tus llamadas residuales y dime ahora qué hago!

En el tablero de ajedrez, yo pierdo la cabeza por ese alfil que juega con legos en los magnetics del parque forestal.

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Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta