viernes, noviembre 4

erase una y otra vez, el orate

erase una y otra vez el orate
el visionario menguante
el silabario de locos
el mendigante de sabios

erase

tomate
el mate
el té expectante
vacío en la taza
en otoño de terrazas
y pasajeros catres
moribundos
con cicatriz de bicicleta
y puerto

él que solo
el que se tiró a la ribera
el oraté
ese que le rezaba al tecito
madrugador de sirenas
ese que le rezaba a la ampolleta
de libélulas con complejo de luciérnagas
y a la mariposa viajera
en la nariz del en-cantan-te

isla

qué es de ti que la luna desaparece
aunque gravites en mi azotea
la luna dispersa los bloques de lluvia
hacia la aldea, la mía odisea
del mareo infranqueable de premisas;
lo inefable

contaste en tiempos remotos
cuando la vida era dar el amor a toda vista
esa vista que yo no obtuve
ese fogón de escándalo dulce
el palpitar de la luna en el agua
el despercidio de un corazón que
el tuyo en venganza
desapareció mi estrella
y la luna

dónde estás, he aquí un fogón palpitante
en tropiezo travieso de mago cualquiera

he aqui el despertar gravitante
donde estás que ya no he de encontrarte.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta