domingo, agosto 15

Mundo Mágico

Aunque son voces sacadas de contexto, en ningún momento yo paro de pensarte.

Yo te busco de forma inconstante en mis recuerdos, en mis alucinaciones análogas a sentimientos errados. Me vinculo con emociones casi efímeras que no alcanzo a tomar por más que quiera tocarlas. Quiero tenerte, pero sin tomarte, quiero encontrarte pero sin mirarte.

Fuimos un peligro público que consumió el manicomnio, amor. Porque es más común que tararee canciones malas y ejecute acordes inarmónicos a que construya situaciones que se sostengan por si solas y que no necesiten de una aprobación general, si ncaer en sofisma, argumento falaz o premisas insostenibles. Porque va más contigo que pintes en acuarela disuelta en aceite o con acrílicos con sabor a pimienta a que actues sobre las tablas del escenario sin cortarte las manos tras bambalinas, en los camarines pintados para enloquecer a los matices color blanco.

Hemos cambiado tanto, que me asusta. No sé que queda de nuestro mundo mágico aparte de los recuerdos en la cabeza tonta, aparte de los escritos en cada banca, árbol o parque por el que nos quisimos. Aparte de cada mundo que construimos, cerca de las calles anacrónicas, con la tiza de los murales, con la magia de nuestros encuentros, con los cristales sobre el asfalto y los cordones desabrochados de los zapatos perdidos. Aparte, de todo todo lo que fuimos. Porque yo cada vez que vuelvo a verte, siento la descompensación cerebral, la presión arterial energizante, activando la funcionalidad de mi sistema neurovegetativo y optando por amarte una vez más. No dejas de gustarme tanto tanto tanto como lo fue la primera vez, en el primer juego o la primera canción, ya hace un año...

Aunque tengo a quien querer, aunque queremos a otros más, aunque ya no hay motivo para encontrarse, lo buscamos igual.

Fuimos un peligro público que consumió el manicomnio, amor. Aún evocarte, son voces sacadas de contexto; requeriríamos de neurolépticos mágicos para encontrarnos de nuevo pero no es posible encontrarlos más que en la Tienda Mágica que aún yo no cierro Fue, el lugar donde nos conocimos. Aún se venden libros de cuentos de hadas y aviones de papel que rompen la ley de gravedad. Aunque poco importa; yo quiero que te vayas muy lejos, tan lejos que no puedas volver a encontrarme, tan sólo en la Tienda Mágica, sólo en tus sueños y recuerdos, rómpeme de tus ojos y remueve mi pestañeo de tu boca, incinera el latido de mi corazón en tus oídos y nuestras conversaciones que nos hacian elevarnos un mundo más allá de lo inusual y onírico.

Tý y yo, seremos, siempre.

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Andrés nació poeta

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