la vida se aleja
y se acercan las coincidencias de un mundo paralelo,
interconectado
intraconectado
extrapolarizado.
la vida se escapa mientras lloramos
mientras intentamos perdurar en una estrella
que no brilla
sin brisa ni brillo
brilla sin brillo
sin coraje, sin cobardía
ni agonía, la vida se espera
teje madejas de niñez en los recuerdos
y retorna en un poema antipoético
las melodías de un devenir pasajero
que llegó y se fue y corrió
y se fue y huyó y arranca y dispara
como un niño jugando a los soldaditos
soldaditos de plomo
jugando a la guerra
a la paz, a la guerra
a las coincidencias
a las terturlias de la abuela ana
juega a disparar contra los autos
contra los perros y los gatos
contra contra
contra el mundo
juega el niño y aún juega
hasta que deja de ser niño
y comienza a tejer madejas de un devenir
que no vendrá
porque nada viene, nada llega
todo retumba violentamente
ultraviolentamente
como ultratumba
y muere como una estrella que no brilla
una estrella que nunca fue estrella
porque olvidó jugar a ser niño
y se dedicó a jugar a la guerra.
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