domingo, octubre 10

Excepción

Su alma cantaba viva cuando
dejó de mirar las estrellas;
ella consiguió ver su sombra superflua,
sobre los árboles, entre las yedras
desprovista de congojas mentales
descubierta de fatigas nupciales.

Pero luego ella olvidó sus recuerdos
y recordó sus olvidos más obsenos
sin filtración de sensaciones burdas
crueles, olvidables, recordables
porque todo en su cabeza le decía
que estaba destinada a lo absurdo

Absurda su cabeza,
absurdos los pesares
los poemas, las canciones
porque se olvidó que recordar
era nefasto para su sangre
con hemofilia en los genes y arte.

¿Has visto fluir la viva muerte entre tus venas?
¿has visto la niebla cubrir tus párpados en primavera?
¿has sentido la sangre coagulada en los derrames cerebrales?
¿has sentido el sudor en tus sienes de la quemazón de los ojos?
¿has vivido la histeria colectiva en años de congelamiento?
¿has vivido la pesadumbre de olvidar todos los pensamientos?

Razonar por mérito o por justicia e inhanición de amor
de corazones desmedidos y destruídos en la arena
en el vagón de las puertas con un cerrar y abrir
fue cuando ella se olvidó que la excepción no era la muerte
la excepción era la vida en muerte, la sangre en vida
la muerte viva, la excepción de morir en primavera.

Y saberse cierta cuando llegara el invierno a quemarle los pies de enfriamiento.

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Andrés nació poeta

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