miércoles, junio 16

no gira pero da vueltas

Era de noche pero podría haber sido eclipse. La habitación se reordenaba histéricamente, dando vueltas entre fichas y fechas, entre madejas y alambres, entre causas y casos.
Volví, no sé como, hace dos años. Llegué, no recuerdo de que forma, desde los 14 años.
Me deslicé por lo que llamamos "ahora", por lo que llamamos que "fue" y me trasladé a películas, reproduje mi propio cortometraje y me vi haciendo de mi algo que será posible si dejo de hacer de mi lo que ahora hago.

En ese instante, en esos días, en esta época, no tuve noción de tiempo, nunca la tengo pero ahora tampoco tuve noción de espacio. Dejé de ver mi contorno. Mi sombra se delimita en un espectro que ya no puedo ver, que no logro vislumbrar aunque me acerque; cada vez que paso el umbral, me encuentro nuevamente mirándome desde el espejo.
Sin contorno, sin retorno, érase el espiral.

Me fragmenté completamente en mi locura. Disocié mi realidad en personajes múltiples.
No supe más de mi que por ilusiones en partituras que se iban escribiendo a medida que cambiaba la imagen que de mi se proyectaba en el umbral de las alucinaciones.
Me reencontré con fantasmas, reviví a los muertos, me enamoré de nuevo, sonreí sin prisa, disgregué tormentos y fui rotando en recuerdos sin memoria que ya no sé muy bien si son parte de la vivencia in facto o los creé en mi imaginación de desenfreno.
Y si es absurdo, se fragmenta ahora mi locura.


Aunque los destellos sean semifusas, no llevan sombrero-. me dije en sueños.

Y grité CAOS.

Hace rato que dejé de temerle a la ultraviolencia.
Tengo ganas de escribir música sin sentido.
Sería placentero destruir los muñecos.
Improvisar en corcheas y bemoles y darles movimiento.
Detener la petrificación de la inercia oscilante.
Jugar al cachipún en el azar del luche.
Tirar las monedas de un peso al pantano del club.
Caminar de espaldas para empujarlo todo.

Yo no temo destruir.

Daría rienda suelta a los cometidos de mis fragmentos, aunque comulgando en esta realidad compartida.
Aunque te vea a cada instante en 180 grados. Aunque olvides mirarme los zapatos y lamerme la lengua. Yo no invito a nadie, nada me acompaña.
A pesar de que retuerza todas las vivencias y entremezcle los motivos sinfónicos del improvisado pentagrama.
Como pan con mermelada de durazno para desesperarme de dulzura y vómito y recrearme en un espacio de un ánimo inconfundible a tu reflejo.
Aunque sea victoriosa la reverberancia del espiral en mi cabeza, aunque suba o baje de nivel, aunque retorne a cada instante, yo sigo creando música; acelero en sol menor sostenido y toco un adaggio en un pentagrama de 3 líneas, sin llave de fa, sin llave de do, que no sea necesario el pedal para alargar el sonido, necesito un destello, no un resplandor.

Yo sigo creando pues es mi tendencia destruir.
Pero a veces te creo nuevamente en mi cabeza, no me importa, no gira, da vueltas solamente.

y triunfa la risa de la ultraviolencia.

1 comentario:

  1. 1 Anfetamina
    Me gusta leer lo escrito por ti con mucha atención. Me deja siempre con una sensación agradable de desear leer más :B


    Asi con las charlas desde escalera a ventana : D
    Amiga vip! recreo!!! Tengamos ilusiones un segundo!!!! (: Coro coro coro!

    ResponderEliminar

Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta