¿Por qué la Luna oscureces,
con tu trinar de incípidas estrellas?
¿Por qué a la Luna desconsuelas,
con tus carácteres de mísera doncella?
Oh, Luna como sufres!
Oh, doncella, por qué torturas su belleza?
Relampagueas como un trueno
en diáfanos laureles,
trizando todo aquel indicio,
la Luna no detiene,
que plasmé en sueños efímeros
la promesa que algún día seas infinita,
manténgas con certeza esa unión que nunca llega
Que ilusiones vacías me llenan de tristeza!
Oh, mísera doncella
que quieres conseguir, la destrucción de nuestra estrella?
Destiñes la pureza, suprimes la grandeza.
Encierras los sueños de una Luna, ya destruída.
¿Que quieres, doncella?
¿Que quieres?
No te es suficiente ver mareas sin destinos,
corazones distraídos, peligrando la pena de muerte
en un furor de tétricos jardines?
La sangre viva fluye,
la pasion fulgura el cuerpo, rompe las venas.
Oh, corazón ensimismado en su encuentro.
Tirita de frío ante la Noche bella.
Oscura, de tinieblas.
Las cruces blancas lloran a un Mesías,
un mesías que como vuestra doncella,
destierra el amor y la poesía.
Sangra esta noche blanca,
mira al cielo, sus mareas.
Penetra en ti la poesía de una última proeza.
Déjame derramar sangre a tu encuentro.
¡Oh, doncella, la Luna te observa!
¡Oh, doncella, no llores, tu sangre me basta!
¡Oh, doncella, no elimines con tu llanto el sabor
de mis labios entorpecidos por tu encuentro
con la Luna, en una Noche blanca
fulgurosa de vívidas estrellas.
¡Oh, doncella, y a quien le importa!
¡Y a quien le importa si la Luna ha perdido su belleza!
Tu ya has arrebatado de sus brazos su carisma,
su anhelo de conseguir a un astro, con ella.
¡Oh, doncella, la modestia
no es suficiente!
¡Porque a quien le importa si la Luna
ha derramado ilusiones a tu llegada!
¡A quién le importa si la Luna,
sangre a derramado en tu encuentro?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.