sábado, agosto 22

Bajos los adoquines, la playa

El otro día, iba caminando por la calle y miré el suelo.
Seguí caminando por un largo trecho de esta manera: mi vista continuaba clavada en la superficie terrenal.
Después de un largo rato alguien se me acerca y me pregunta:

- ¿Te sientes bien?, si sigues así, chocarás contra algo.

Entonces, si despegar mi mirada del pavimento respondo:

- Por lo menos no será contra el suelo, la naturaleza me protege: caeré boca arriba.

El alguien no me entiende y se va de mi lado con cara de desconcierto. O no comprende nada de lo que le he dicho, o quizá, no lo quizo entender. Talvez le dio miedo de tropezar él y caer contra el suelo. Claro, no tiene idea por sobre qué camina, no se da cuenta que bajo estas calles en algún momento el verde florecía con euforia y proclamaba vida. Antes, antes de la llegada del genocidio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta