jueves, mayo 19

La Boulange

La vida se internó en un laberinto de reinas japonesas, alfiles cortopunzantes y pulpos delirantes, que si bien despertaron entre los llantos de medianoche para controlar las pesadillas, sólo consiguieron sobremedir los estados anímicos agonizantes. Parece un cuento escrito entre metáforas realistas pero la verdad es que fue más que un bello poema escrito con sangre o una fantasía onírica de imprevisto. La realidad de sus acontecimientos fue tan cierta como la falsedad de los personajes de mi cabeza.



A veces lo confundo, no sé muy bien si lo real es lo que escribo o lo vivo. Salir con los amigos, el pololo, la madre, los problemas cotidianos, los estudios y si en verdad es el descanso del sueño? Qué tal si los que creo personajes son los verdaderos protagonistas? Qué si bien yo escribo, en verdad me escriben? Qué si estoy viviendo en una pesadilla eterna y las cotidianidad es una forma de dormir? Muy bien, nunca completamente definido pero demostrado que pese a los intentos, nunca se puede cambiar. Pese a creer salir de esa eterna pesadilla, una y otra vez, vuelvo a soñar. La moción corresponde a los hechos descritos. Es casi más que lógico que no se puede despertar de algo verdadero que realmente está ocurriendo. Los amigos son los sueños, lo cotidiano lo irreal. Cada vez que algo más allá de los límites, sucede, vuelvo a caer en este estado de agonía eterna. Pero es la incompresión del umbral ¿Dónde es ficción y dónde realidad?



David, cada vez estás más lejos y es que ya no veo tu rostro. Talvez comienzo a despertar y por eso la impaciencia. ¿Cúan real eres en mis pesadillas? Qué si la verdad es que te has ido como yo creo que he soñado y la realidad de la cual me aferro es el sueño de que aún estás a mi lado?



Tu sombra se desvanece y no logro verte más que con los ojos cerrados.



Quisiera tener tus labios como la primera vez que los tuve.

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Andrés nació poeta

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