miércoles, octubre 5

Comezón de histeria en la boca

Un pez encandilante palpitaba en tus brazos, cuando decidiste que la mejor opción era cortar las flores del jardín.

La fertilidad del huerto, no es suficiente-. comentaste y yo me quedé con el augurio de gatos maullando a quebranto en esta noche tan muerta.

Los gatos, sacaron todas las plantas, te conté? Rompieron todos los tallos y hojas que plastaste en el jardín. Aún así, tu aroma impregna la muerte...

Con tus manos congeladas, llenas de escarcha y brillo, recogiste tu rostro de entre las últimas flores y te levantaste un poco adormilado para caminar con probabilidad decisiva. En ese crujido de campanas, me dejaste sin los mares de tu geografía y marchaste a otra habitación.

¡Adiós!-. grité muy fuerte.
Y tapé mis ojos, que estaban desnudos.

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Andrés nació poeta

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