Házme un favor y córtate las pestañas, que los cosquilleos que dibujas en mis mejillas me impiden pensar. Házme un favor y vete antes del anochecer, llévate tu sombra que los fantasmas quedan dando vuelta en la habitación y me entorpecen el caminar.
La muchedumbre con tortícolis en los testículos está sentada sobre la vereda sin asfalto, la tierra sucumbe sus rasgos y deja todo desordenado, como siempre. Colillas de cigarrillo en la voz, botellas de cerveza en la panza, ron en el vómito y marihuana en las imágenes. Imágenes que no controlan las ideas, palabras que no controlan los actos violentos al hablar. Todo esto es sin pensar, sentir demasiado, con intensidad pero no lo verdaderamente sentido, sino más bien, impulsos mediados por la sobredosis, la histeria colectiva y la distorsión de imágenes. Imágenes sin ideas, ideas sin palabras, palabras sin receptor, receptor sin emisor e incomunicación.
Házme un favor y déjame pensar sola. Soy la muchedumbre de un personaje anti-sistémico. Algunos no nacimos para comprender lo que sucede alrededor. Algunos no nacimos para entender como suceden las injusticias, algunos no nacimos para vivir acá, nacimos para morir en la calle con la gente, con un proyecto social que sucumbe ante la falta de ideas y la distorsion de las conversaciones, pero acá, sin rendirse nunca jamás. Nacimos para vivir fuera de todo esto y muy lejos, pero acá mismo.
Nunca hemos hablado de amor y ni me interesa. Yo te amo y no temo decirlo. Claro que es algo que en lo que nunca me verás diciéndote mientras te miro a los ojos, porque no sabes amar y no quieres aprender. Si no quieres sentirlo, quédate allá, con la muchedumbre de imágenes distorsionadas, que yo no me iré, porque nací para rendirme nunca jamás.
Aunque me mires y me repitas "esta es la vida" y te jactes de eso. Veo como esa sonrisa irónica se compone en tu rostro al hablarme de que verdaderamente "crees", de que verdaderamente estás "comprometido". Y yo me río, mientras te hago cosquillas en los pies. Tienes las uñas sucias de tierra y barro seco, estás rendido y cansado. Hay estudios, trabajos y flojera de por medio.
Te entiendo, créeme, pero no comprendo. Mi fisionomía no está genéticamente involucrada con lo que sucede en estos tiempos actuales, nací en otra época, una época de utopías que nunca han sido y nunca fueron, pero aún creo en ellas, es lo que me deja un cable a tierra y tu sonrisa es lo que me lo recuerda, gracias, por estar a mi lado, pero soy yo, quien está a tu lado.
No te incomodes, no es nada personal. Se llama irreverencia y la falta de interés y compromiso con la que nos violentan cada día es lo que la críado y visto crecer. Claro, en una jaula de animales muertos, pero lista para romper las rejas y re-nacer, por incanzables últimas veces.
Elijo y puedo o eso creo y compuse esta historia para ser director y protagonista y acá me quedo, porque es mi vida y nuestra, también.
La muchedumbre con tortícolis en los testículos está sentada sobre la vereda sin asfalto, la tierra sucumbe sus rasgos y deja todo desordenado, como siempre. Colillas de cigarrillo en la voz, botellas de cerveza en la panza, ron en el vómito y marihuana en las imágenes. Imágenes que no controlan las ideas, palabras que no controlan los actos violentos al hablar. Todo esto es sin pensar, sentir demasiado, con intensidad pero no lo verdaderamente sentido, sino más bien, impulsos mediados por la sobredosis, la histeria colectiva y la distorsión de imágenes. Imágenes sin ideas, ideas sin palabras, palabras sin receptor, receptor sin emisor e incomunicación.
Házme un favor y déjame pensar sola. Soy la muchedumbre de un personaje anti-sistémico. Algunos no nacimos para comprender lo que sucede alrededor. Algunos no nacimos para entender como suceden las injusticias, algunos no nacimos para vivir acá, nacimos para morir en la calle con la gente, con un proyecto social que sucumbe ante la falta de ideas y la distorsion de las conversaciones, pero acá, sin rendirse nunca jamás. Nacimos para vivir fuera de todo esto y muy lejos, pero acá mismo.
Nunca hemos hablado de amor y ni me interesa. Yo te amo y no temo decirlo. Claro que es algo que en lo que nunca me verás diciéndote mientras te miro a los ojos, porque no sabes amar y no quieres aprender. Si no quieres sentirlo, quédate allá, con la muchedumbre de imágenes distorsionadas, que yo no me iré, porque nací para rendirme nunca jamás.
Aunque me mires y me repitas "esta es la vida" y te jactes de eso. Veo como esa sonrisa irónica se compone en tu rostro al hablarme de que verdaderamente "crees", de que verdaderamente estás "comprometido". Y yo me río, mientras te hago cosquillas en los pies. Tienes las uñas sucias de tierra y barro seco, estás rendido y cansado. Hay estudios, trabajos y flojera de por medio.
Te entiendo, créeme, pero no comprendo. Mi fisionomía no está genéticamente involucrada con lo que sucede en estos tiempos actuales, nací en otra época, una época de utopías que nunca han sido y nunca fueron, pero aún creo en ellas, es lo que me deja un cable a tierra y tu sonrisa es lo que me lo recuerda, gracias, por estar a mi lado, pero soy yo, quien está a tu lado.
No te incomodes, no es nada personal. Se llama irreverencia y la falta de interés y compromiso con la que nos violentan cada día es lo que la críado y visto crecer. Claro, en una jaula de animales muertos, pero lista para romper las rejas y re-nacer, por incanzables últimas veces.
Elijo y puedo o eso creo y compuse esta historia para ser director y protagonista y acá me quedo, porque es mi vida y nuestra, también.
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