martes, diciembre 8

Trapecio.

Érase una vez una trapecista.
Erase una vez una cuerda floja.

Érase también, una vez, una dimesión, una altura, una meta.
Un día cayó la cuerda y la trapecista no voló.

Quedó suspendida.


Érase una vez
un gorrión.
Érase una vez un cielo.

Érase también, una vez, una estrella, u
n espacio y un futuro.
Un día, la estre
lla cayó del cielo y el gorrión la acompañó.
En las alturas se encontraron.
Pero el gorrión n
o quedó suspendido. Le enseñó a volar.

A veces, la trapecista vuela.
Otras, se supende nuevamente.
Lo bueno es que se co
nvirtió en árbol.




Es díficil jugar a ser demagogo y suspenderte cuando a tu cuerda suspendida se le arrebata la mente. Es bueno cuando aceptas salir del círculo.







1 comentario:

Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta