Es mi deseo conocerte, mi anhelo manejarte.
Mi condición de ser maniaco
Un mero esquizofrénico, un simple desenfreno
pues mis fragmentos constituyen un poema
En Sol menor sostenido.
Memoriando la edad de piedra, edad oscura
o edad media.
Vivenciando los recuerdos enajenados de tu ser maldito
de tus tonos ávidos, de tus acordes psicopáticos.
Me vuelvo un poco loco, me vuelvo un demente.
No es que quiera decirte cuan desencadenada está mi mente.
Ni quiero que oigas mis locuras paradigmáticas.
Ni que me escuches repetir palabras,
que, ¡qué digo!, me constituyen.
Ya te pronuncié, ya te modulé.
Son mis fragmentos.
Es un poco complicado hablar de uno mismo
cuando el entendimiento no basta.
Cuando las sensaciones son demasiadas.
Cuando no hay palabras.
Son actos tácitos. Algunos comprendemos, otros no tanto.
Con el viento me manejo, no es necesario ni murmurar.
Pero cuando la situación es absurda,
temo un poco la fragmentación de mi locura.
Personalidades múltiples.
Y temo no volver.
Me gustan las situaciones adversas.
Me gustan las complicaciones.
Pero cuando lo ilógico determina mis emociones
mi locura temporal o permanente ¡qué se yo! se divide.
Y si no vuelvo, la creación se hace nula.
Por eso a veces me controlo. Otras no tanto.
El punto clave es macabro.
Por eso me gusta cantar canciones
y gritarte al oído que mis palabras no son tiernas.
Tétrico.
Mi condición de ser maniaco
Un mero esquizofrénico, un simple desenfreno
pues mis fragmentos constituyen un poema
En Sol menor sostenido.
Memoriando la edad de piedra, edad oscura
o edad media.
Vivenciando los recuerdos enajenados de tu ser maldito
de tus tonos ávidos, de tus acordes psicopáticos.
Me vuelvo un poco loco, me vuelvo un demente.
No es que quiera decirte cuan desencadenada está mi mente.
Ni quiero que oigas mis locuras paradigmáticas.
Ni que me escuches repetir palabras,
que, ¡qué digo!, me constituyen.
Ya te pronuncié, ya te modulé.
Son mis fragmentos.
Es un poco complicado hablar de uno mismo
cuando el entendimiento no basta.
Cuando las sensaciones son demasiadas.
Cuando no hay palabras.
Son actos tácitos. Algunos comprendemos, otros no tanto.
Con el viento me manejo, no es necesario ni murmurar.
Pero cuando la situación es absurda,
temo un poco la fragmentación de mi locura.
Personalidades múltiples.
Y temo no volver.
Me gustan las situaciones adversas.
Me gustan las complicaciones.
Pero cuando lo ilógico determina mis emociones
mi locura temporal o permanente ¡qué se yo! se divide.
Y si no vuelvo, la creación se hace nula.
Por eso a veces me controlo. Otras no tanto.
El punto clave es macabro.
Por eso me gusta cantar canciones
y gritarte al oído que mis palabras no son tiernas.
Tétrico.
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Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.