No es suficiente ni lo anhelado, no nos complacemos o todo lo contrario.
Es mutuo e indirecto y confeccionamos un sistema unilateral de relaciones ambiguas, cuando éramos, unos cuantos, aquellos, nosotros.
En esos otros tiempos. No sé si se perdieron o se encondieron en un sórdido callejón sin salida.
Nos divertimos con tiza, con etanol, con un destacador, para rescatar los residuos de nuestro lenguaje equívoco o no tanto, más bien de nuestra metamorfosis, pero ya no somos lo que solíamos ser ni en lo que nos convertimos. Somos un ente en cambio, con o sin espiral, con metáfora y conceptos parónimos. Nuestro deslumbre mágico y nuestras ganas de salir a destrozar paraderos. Los deseos dementes de ultraviolencia que aún tengo y los alucinógenos y el convertir el mundo, pues éramos todo o más que nadie, éramos nosotros. Tú volando a grandes alturas y yo fluyendo en profundos mares. Sin nada en común o con todo a nuestro favor nos encontramos y volvimos nuestro algo que siempre fue ambiguo y manoseado en un resplandor.
No era necesario defendernos de nada, todos estaban ahí, ¿recuerdas? como nos miraban, como éramos capaces de volvernos invisibles frente a todos, como éramos capaces de desaparecer, manipular, mentir, maniobrar y nada nos importaba mucho pues aún somos más que todo eso.
Ya no me acuerdo de quien estoy hablando. Me gustaba ese antes, sabes a qué me refiero. No sé si se murió o se puso negro. Talvez si me tiro a un pantano, nos encuentro.
Era un destello lo que siempre de ti me gustó.
Y se nos olvidó confeccionar las sílabas, que triste que sólo queden flores en tus manos...
Es mutuo e indirecto y confeccionamos un sistema unilateral de relaciones ambiguas, cuando éramos, unos cuantos, aquellos, nosotros.
En esos otros tiempos. No sé si se perdieron o se encondieron en un sórdido callejón sin salida.
Nos divertimos con tiza, con etanol, con un destacador, para rescatar los residuos de nuestro lenguaje equívoco o no tanto, más bien de nuestra metamorfosis, pero ya no somos lo que solíamos ser ni en lo que nos convertimos. Somos un ente en cambio, con o sin espiral, con metáfora y conceptos parónimos. Nuestro deslumbre mágico y nuestras ganas de salir a destrozar paraderos. Los deseos dementes de ultraviolencia que aún tengo y los alucinógenos y el convertir el mundo, pues éramos todo o más que nadie, éramos nosotros. Tú volando a grandes alturas y yo fluyendo en profundos mares. Sin nada en común o con todo a nuestro favor nos encontramos y volvimos nuestro algo que siempre fue ambiguo y manoseado en un resplandor.
No era necesario defendernos de nada, todos estaban ahí, ¿recuerdas? como nos miraban, como éramos capaces de volvernos invisibles frente a todos, como éramos capaces de desaparecer, manipular, mentir, maniobrar y nada nos importaba mucho pues aún somos más que todo eso.
Ya no me acuerdo de quien estoy hablando. Me gustaba ese antes, sabes a qué me refiero. No sé si se murió o se puso negro. Talvez si me tiro a un pantano, nos encuentro.
Era un destello lo que siempre de ti me gustó.
Y se nos olvidó confeccionar las sílabas, que triste que sólo queden flores en tus manos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.