sábado, mayo 15

Pandilla

No es suficiente ni lo anhelado, no nos complacemos o todo lo contrario.
Es mutuo e indirecto y confeccionamos un sistema unilateral de relaciones ambiguas, cuando éramos, unos cuantos, aquellos, nosotros.
En esos otros tiempos. No sé si se perdieron o se encondieron en un sórdido callejón sin salida.
Nos divertimos con tiza, con etanol, con un destacador, para rescatar los residuos de nuestro lenguaje equívoco o no tanto, más bien de nuestra metamorfosis, pero ya no somos lo que solíamos ser ni en lo que nos convertimos. Somos un ente en cambio, con o sin espiral, con metáfora y conceptos parónimos. Nuestro deslumbre mágico y nuestras ganas de salir a destrozar paraderos. Los deseos dementes de ultraviolencia que aún tengo y los alucinógenos y el convertir el mundo, pues éramos todo o más que nadie, éramos nosotros. Tú volando a grandes alturas y yo fluyendo en profundos mares. Sin nada en común o con todo a nuestro favor nos encontramos y volvimos nuestro algo que siempre fue ambiguo y manoseado en un resplandor.
No era necesario defendernos de nada, todos estaban ahí, ¿recuerdas? como nos miraban, como éramos capaces de volvernos invisibles frente a todos, como éramos capaces de desaparecer, manipular, mentir, maniobrar y nada nos importaba mucho pues aún somos más que todo eso.

Ya no me acuerdo de quien estoy hablando. Me gustaba ese antes, sabes a qué me refiero. No sé si se murió o se puso negro. Talvez si me tiro a un pantano, nos encuentro.
Era un destello lo que siempre de ti me gustó.
Y se nos olvidó confeccionar las sílabas, que triste que sólo queden flores en tus manos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta