domingo, mayo 23

ahogados en el lóbulo temporal

Nunca me gustaron las muñecas pero quisiera vivir entre ellas, ahora.

Siempre me han hablado de mi soberbia, qué estúpido, eso mismo es lo que me hace ilusa e ingenua. Me es fácil pensar en "más", me es difícil sentir en "más" pero me es más difícil retirarme. Por lo mismo, por la soberbia, nunca entiendo, no me voy hasta que la partida del juego termine. ¿Cómo retirarse a mitad del azar?
Nunca me gustaron las muñecas pero ¡cómo me gustaría vivir entre ellas, ahora!
Es como ahogar los fantasmas pero no eliminar los cuerpos y ponerlos en la ventana y dormir con ellos y despertar con ellos y ahogarse también con ellos hasta convertirse en muñeco. Hasta dejar de ser y permanecer, trascender.
Algo así como eternizar pero sin hacerlo, como la infinitud de una esencia viva, como conseguir ser una estrella. Alguien me dijo, alguien que hoy no nombraré porque estoy en un momento de lucidez tras la dosis de neurolépticos del agua y no estoy en condiciones anímicas de crearme otra personalidad, ese alguien me decía que aquel que es infinito se convierte en estrella. Y yo siempre le creí, él mismo se creyó y por eso optó por acelerar el momento pero nosé si es estrella, osea, yo suelo verlo en las noches en el cielo pero no sé si es él, talvez es "uno más". Y yo también quise convertirme en estrella pero ya no quiero más, por hoy, por lo menos. Me basta con las muñecas y el magialuciógeno de los neurolépticos acuáticos y ver a Andrés entre los muñecos de mi habitación, así permanecen, por lo menos no tienen el peligro de perder el destello, pues nunca lo han tenido.

Pero si destellan, se convertirán en estrellas y despertaré del sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta