domingo, abril 10

te llamé

estabas al frente
y te llamé
silencio indiferente
reflejo espectador
de ese algo que no fué
y que no volverá a ser

la verdad es que te llamé
antenoche
y las noches que antecedieron
a mi antenoche
la noche posterior
colgué tus cartas
con basura encrespada
en las sílabas perversas
que hablábanme de lo llegaría a ser
si vivíamos

te llamé entonces
como todas las noches
como las noches más oscuras
e interminables en el llanto
porque lo bueno de llorar
es consolar al desencanto
de llamarte y que me cuelges
pero no las cartas pasajeras
que me cuelgues la voz
con un recado de indeferencia.

la noche de ayer te llamé
dije, por última vez
y me contestó tu padre
diciéndo que habías partido
o talvez era tu madre
o algún colegial amigo
vecino en el barrio
con barro,
me dijeron que marcharon
tus zapatos.

a la muerte del número errado
y que siempre esperaste mi llamado.

pero yo juro por mi vida que te llamé
o eso pensé
cuando deselvolvía
el regalo de cumpleaños
que papá me dio
pensando en el aniversario
de los problemas de voz
y la ceguera imparcial
de la degenerativa enfermedad
con desenlace fatal

te llamé en mis sueños de muerta
te llamé
y lo bueno de llorarte
es que mis lágrimas son de aire
bajo el ataúd del teléfono perdido
por el cual marchaste.

ahora estaremos juntos
bajo tierra
volando en el cielo
cenizas pasajeras

te llamé, andres
yo juro que te llamé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desintegre sus ideas en una cuota amena de sílabas ansiolíticas para incentivar la creación. No se asuste, la palabras no pican cuando se está drogado.

Andrés nació poeta

Andrés nació poeta